Pesca en Chubut: exigen reglas claras y alertan por falta de competitividad.
La industria pesquera de la región ha dejado de debatir únicamente sobre mareas y capturas para centrarse en una agenda marcada por la presión fiscal y la incertidumbre legislativa. En un escenario global cada vez más agresivo, los referentes del sector advierten que la viabilidad económica de la actividad depende de la creación de un marco normativo previsible. La preocupación radica en que decisiones apresuradas o desconectadas de la realidad productiva terminen por asfixiar a una de las principales industrias exportadoras de la Patagonia.
Desventaja estructural frente al mercado internacional
El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea se presenta como una oportunidad, pero también como un espejo de las falencias internas. Según La17, Damián Santos, CEO del Grupo Pesquera San Isidro y referente de CAPIP, planteó que la competencia internacional coloca a la Argentina en una situación de vulnerabilidad debido a los altos costos operativos. “Este acuerdo con el Mercosur ojalá se termine dando porque hace que sea más gravoso exportar de Argentina a Europa que de Ecuador a Europa”, señaló el directivo, marcando una brecha de competitividad que preocupa a las cámaras empresariales.
La imposibilidad de fijar precios internacionales obliga a las empresas locales a ajustar su rentabilidad hacia adentro, enfrentando obstáculos que otros países no tienen. “Nosotros no somos formadores de precios, no podemos especular con el precio, no podemos dañar al consumidor interno. Simplemente hacemos un producto, buscamos los mejores mercados, y eso define un precio y tenemos que definir una ecuación hacia atrás”, detalló Santos. En este sentido, remarcó que las retenciones son un lastre único en la región: “Somos uno de los pocos países que tiene derecho a la exportación, quizás el único en productos pesqueros, entonces cuando salimos ya no somos competitivos”.
El debate legislativo y la seguridad jurídica
En el plano provincial, la atención está puesta en la Legislatura de Chubut, donde avanzan proyectos vinculados a tasas de dragado y regulaciones portuarias. Para el sector, el dragado es estratégico para la operatividad de puertos como Rawson, pero insisten en que cualquier nueva norma debe ser consensuada. Santos fue tajante respecto a la necesidad de profesionalizar el debate: “La urgencia no está”, afirmó, proponiendo que se convoque a especialistas y cámaras antes de sancionar leyes que modifiquen las reglas de juego.
La seguridad jurídica aparece como el activo más preciado y, a la vez, el más amenazado. El sector recuerda que las inversiones realizadas en los últimos años se basaron en derechos otorgados por la provincia bajo normativas vigentes. Cambiar estas condiciones en plazos breves genera una desconfianza que frena futuras expansiones. Para los empresarios, legislar sin conocer la dinámica del muelle y la planta procesadora es un riesgo que la economía de Chubut no debería correr.
Un llamado a la coherencia productiva
Finalmente, el análisis del sector advierte sobre el cierre de empresas y el desplazamiento de firmas hacia el mercado interno como consecuencia de este combo de presión impositiva y falta de previsibilidad. Si bien Santos evitó generalizar situaciones ajenas, reconoció que el entramado de costos define la posición argentina en el mundo. Sin reglas de juego claras que incentiven la inversión, la pesca corre el riesgo de perder mercados que costó décadas conquistar. La competitividad, aseguran, no depende solo del recurso natural, sino de un Estado que comprenda y acompañe el esfuerzo exportador.




