El sueño pesado de una familia de Trelew se convirtió en pesadilla al despertar. Durante la madrugada de este jueves, una vivienda de calle Cabot al 300 fue víctima de un robo tan sigiloso como audaz.
Los propietarios, que dormían plácidamente en su hogar, se levantaron por la mañana y notaron que les faltaban pertenencias. Pero el golpe más duro llegó cuando miraron el lugar donde habían estacionado su Nissan Note color gris: el auto tampoco estaba. Según Jornada.
La escena, digna de una película de suspenso, incluye un detalle que llama la atención: el delincuente ingresó a través de la ventana del frente, que tiene barrotes, pero su contextura física extremadamente delgada le permitió colarse por un espacio que para cualquier otra persona sería imposible. Sin hacer ruido, sin despertar a nadie, el ladrón se llevó una computadora, las llaves del vehículo y el auto completo. La familia recién se enteró horas después, cuando el sol ya estaba alto.
El robo invisible: cómo entró sin ser visto ni oído
La vivienda ubicada en calle Cabot al 300, en pleno Trelew, tiene una particularidad que en cualquier otro contexto sería una medida de seguridad: barrotes en la ventana del frente. Pero lo que para la mayoría es una protección, para este delincuente resultó un desafío superable gracias a su complexión física.
«En la ventana del frente de la vivienda tienen barrotes, por lo que una persona muy flaca entró», explicó a Jornada Leonardo Miñan, jefe de la comisaría primera. El espacio entre los barrotes, pensado para impedir el paso de cualquier persona de contextura normal, resultó insuficiente para detener a un ladrón extremadamente delgado.
Una vez dentro, el intruso actuó con total sigilo. Ninguno de los integrantes de la familia escuchó ruidos extraños durante la madrugada. El delincuente se movió como una sombra, tomó una computadora, buscó las llaves del auto y salió sin hacer el más mínimo ruido.
El despertar amargo: la familia descubre que le falta hasta el auto
La mañana de este jueves empezó con normalidad para los propietarios de la vivienda. Pero al revisar sus pertenencias, notaron que algo no cuadraba. Faltaba una computadora. Extrañados, empezaron a revisar el resto de la casa y entonces cayó la ficha: las llaves del auto tampoco estaban.
Corrieron a la puerta y la confirmación fue devastadora. El Nissan Note color gris, su vehículo, ya no estaba donde lo habían dejado la noche anterior. En cuestión de segundos, comprendieron que no habían sido víctimas de un simple hurto menor, sino de un robo que incluía su medio de transporte.
La denuncia se radicó en la comisaría primera, donde Miñan y su equipo comenzaron a tomar testimonios y a revisar posibles cámaras de seguridad de la zona.
La hipótesis: un ladrón delgado y con conocimiento del lugar
Los investigadores manejan al menos dos hipótesis que no son excluyentes. La primera es que el delincuente conocía la vivienda o la había vigilado previamente, ya que supo exactamente dónde buscar las llaves del auto y qué pertenencias llevarse. La segunda es que se trata de un ladrón con una contextura física muy particular, capaz de colarse por espacios que para la mayoría son intransitables.
«Una persona muy flaca entró», confirmó el jefe policial, dando a entender que esa característica física fue determinante para perpetrar el robo. Los barrotes, que deberían haber sido una barrera, se convirtieron en un filtro que solo dejó pasar a quien tenía la silueta adecuada.
El pedido de colaboración: cualquier información es bienvenida
La Policía del Chubut ya trabaja en la investigación, revisando cámaras de seguridad y tomando testimonios en la zona. Pero el llamado a la comunidad es clave para dar con el paradero del vehículo y el responsable del hecho.
Ante cualquier información sobre el Nissan Note color gris robado o sobre personas que puedan estar vinculadas al hecho, se solicita comunicarse con la comisaría más cercana. La colaboración vecinal puede ser determinante para resolver un caso que tiene a una familia de Trelew con la angustia de haber sido vulnerada en su propia casa, mientras dormía.
La familia de calle Cabot al 300 vivió una pesadilla silenciosa. Mientras dormían, un ladrón de contextura extremadamente delgada se coló por los barrotes de la ventana, robó una computadora, tomó las llaves del auto y se llevó el Nissan Note gris sin hacer el más mínimo ruido. Recién al despertar, con el sol ya alto, descubrieron la magnitud del golpe. La Policía investiga y pide colaboración. En Trelew, el miedo a ser víctima de un robo mientras se duerme volvió a instalarse en la conversación vecinal.




