El gobierno cubano interceptó una lancha rápida con bandera estadounidense que intentaba infiltrarse con fines terroristas. Hubo un enfrentamiento armado: cuatro ocupantes murieron y seis resultaron heridos, todos cubanoamericanos. La embarcación llevaba fusiles, explosivos y uniformes militares. Moscú salió al cruce de Washington, mientras Marco Rubio promete una investigación independiente.
Un grave incidente en aguas territoriales cubanas elevó la tensión entre Estados Unidos y la isla, con Rusia como protagonista inesperado de la escena diplomática. Una lancha rápida con bandera estadounidense fue interceptada por las Tropas Guardafronteras de Cuba cuando intentaba infiltrarse con lo que La Habana calificó como «fines terroristas». El saldo es trágico: cuatro muertos y seis heridos, todos ellos cubanos residentes en Estados Unidos.
Según Deutsche Welle (DW) , la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, denunció el hecho como una «agresiva provocación de Estados Unidos, cuyo objetivo es escalar la situación y desatar un conflicto».
El operativo: armas, explosivos y uniformes de camuflaje
El Ministerio del Interior de Cuba informó que la lancha ingresó de forma ilegal en aguas territoriales cubanas. Al ser interceptada, los tripulantes abrieron fuego contra la embarcación de las Tropas Guardafronteras, que había realizado el alto infructuosamente para proceder a su identificación.
El resultado del enfrentamiento:
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Cuatro ocupantes abatidos por las fuerzas cubanas.
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Seis heridos, todos detenidos e identificados.
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Un oficial cubano herido que debió ser atendido.
En el operativo se incautó un importante arsenal: fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de construcción artesanal (cócteles molotov), chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje.
Las autoridades cubanas identificaron a los detenidos con nombres y apellidos, todos hombres, y aseguraron que la mayoría tiene «un historial conocido de actividad delictiva y violenta». Además, informaron la detención en tierra de otro ciudadano cubano, «enviado desde los Estados Unidos para garantizar la recepción de la infiltración armada, quien en estos momentos se encuentra confeso de sus acciones».
La reacción de EE.UU.: cautela e investigación
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, evitó sacar conclusiones apresuradas y adoptó un tono cauto. «No voy a especular ni a opinar; quiero saber qué ocurrió. Vamos a averiguar exactamente qué sucedió y responderemos como corresponde», declaró a la prensa durante una cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) en San Cristóbal y Nieves.
Rubio subrayó que toda la información disponible hasta ahora proviene de fuentes oficiales cubanas y que Washington busca verificarla mediante «información independiente». Negó haber mantenido conversaciones con el gobierno cubano y descartó la participación de personal del gobierno de Estados Unidos en el tiroteo.
La embajada estadounidense en La Habana ya solicitó acceso a los sobrevivientes para conocer su situación. «Verificaremos de forma independiente y, a medida que recopilemos más información, estaremos preparados para responder en consecuencia», afirmó.
El contexto: tensión máxima entre Washington y La Habana
El incidente se produce en un clima de fuerte tensión bilateral. Estados Unidos impuso recientemente un asedio petrolero a la isla y ha instado a La Habana a alcanzar un acuerdo en diversos frentes. En los últimos años se han reportado varios incidentes de este tipo, los dos últimos en 2022 con varios muertos, aunque generalmente estaban relacionados con intentos de sacar personas de la isla de forma irregular, no con infiltraciones armadas.




