Después de un cuarto de siglo de negociaciones, idas y vueltas, promesas y frustraciones, el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea finalmente llegó al recinto del Senado argentino.
Pasadas las 11:10 de este jueves, los legisladores nacionales iniciaron la sesión en la que se busca ratificar el tratado que promete reconfigurar el perfil exportador del país y abrir las puertas al mercado más grande del mundo. En una jornada clave para la política exterior argentina, el oficialismo también intenta aprobar la reforma a la Ley de Glaciares, pero el foco está puesto en el acuerdo comercial.
Previamente, la Cámara alta aprobó el pliego de Fernando Iglesias como embajador ante Bélgica y la Unión Europea, con 38 votos afirmativos y un debate que dejó ver las profundas diferencias que el tratado también despierta.
Iglesias, embajador: un debate caliente que anticipó la jornada
El primer punto de la sesión fue la designación del exdiputado nacional Fernando Iglesias como embajador argentino ante Bélgica y la Unión Europea. La votación fue positiva: 38 votos afirmativos, 31 negativos y una abstención. Pero el debate previo dejó momentos de alta tensión y críticas durísimas contra el postulante.
El mendocino Juan Carlos Pagotto (La Libertad Avanza) defendió la postulación, pero del otro lado las críticas llovieron. El santacruceño José Carambia fue lapidario: «Es un soberbio, pedante, incapacitado para ejercer la función». El puntano Fernando Salino (Justicia Social Federal) cuestionó sus antecedentes y recordó posturas desmalvinizadoras publicadas en su libro de 2012.
La senadora jujeña de Convicción Federal, Carolina Moisés, resumió el sentimiento de la oposición más dura: «Tiene enormes limitaciones para el cargo y nos va a hacer pasar vergüenza». A pesar de las críticas, el pliego se aprobó e Iglesias será el representante argentino ante la UE justo en el momento clave para la implementación del acuerdo.
Paoltroni: «Después de 25 años, hoy se convertirá en ley»
Con Iglesias ya confirmado, el recinto se abocó al tema central: el acuerdo Mercosur-Unión Europea. El miembro informante del oficialismo, el formoseño Francisco Paoltroni (La Libertad Avanza), abrió el debate con un discurso celebratorio que marcó el tono de la defensa oficial.
«Ha llegado el día de tan ansiado momento para nuestro país. Después de 25 años de tratamiento, hoy se convertirá en ley este acuerdo UE-Mercosur. Esto significa el camino al desarrollo de nuestra república y del interior profundo eternamente postergado», señaló con énfasis.
Paoltroni destacó el potencial exportador de la Argentina en sectores clave: «Creo que poner en marcha al sector energético, de los hidrocarburos, y el sector minero van a ayudar al tan castigado campo argentino a traer las divisas que siempre fueron escasas en nuestro país».
Y cerró su intervención con una frase que resume la filosofía oficial: «Sacarle el pie a la cabeza del campo va a significar incrementar la producción a lo largo y ancho del país generando empleo en el primer eslabón de la cadena».
Capitanich: acompañamiento con observaciones y reclamo de compensaciones
Del otro lado del mostrador, Jorge Capitanich, senador del Justicialista, anunció que su bloque «acompañará la votación», pero con matices importantes. «Con observaciones de algunos de sus miembros debido a la heterogeneidad del impacto de estas cuestiones», aclaró.
El exgobernador chaqueño planteó una serie de condiciones que consideró indispensables para que el acuerdo sea beneficioso para el país. «Todo acuerdo de carácter comercial requiere acompañamiento de medidas de carácter complementario, por ejemplo un sistema de negociación que esté enmarcado en un sistema de consultas previas con evaluación de impacto ambiental y de los mecanismos que implican medidas compensatorias para resolver los problemas y asimetrías de productividad que esto produce», enumeró.
Además, reclamó la creación de una comisión bicameral de seguimiento de acuerdos comerciales para trabajar a partir del inicio del período ordinario de sesiones.
Las sombras del acuerdo: objeciones europeas y alertas industriales
Capitanich también se encargó de recordar que el camino del acuerdo no está completamente allanado. «El acuerdo fue remitido por la Comisión Europea a un tribunal de Justicia que podrá tomarse hasta 18 meses para revisarlo, y además existen objeciones de países de la euro región, especialmente de Francia», advirtió.
En el plano local, el senador opositor señaló que existen «objeciones de establecimientos de carácter industrial en la República Argentina por eventuales perjuicios que esto signifique, especialmente en el conurbano bonaerense y la provincia de Buenos Aires».
Sin embargo, cerró con una valoración estratégica: «Este acuerdo es clave para el equilibrio económico de base mundial porque tenemos una puja de dos gigantes, Estados Unidos y China. Y tenemos serios problemas que tiene que ver con apertura indiscriminada de importaciones a través de plataformas como Amazon, Temu y Shein que afectan sustancialmente el comercio, que destruye empleos e industrias».
El contexto global: la pelea entre gigantes
El debate en el Senado no ocurre en el vacío. Detrás de la discusión sobre el acuerdo Mercosur-UE se esconde la reconfiguración del tablero comercial global, con Estados Unidos y China disputándose cada centímetro de influencia. Para la Argentina, sellar un acuerdo con Europa significa no solo abrir mercados, sino también posicionarse en un mundo que se parte en dos.
El Senado argentino escribió este jueves una página de la historia que tardó 25 años en llegar. El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, finalmente, está en debate y con chances concretas de ser aprobado. El oficialismo celebra la oportunidad de potenciar las exportaciones y traer divisas; la oposición, aunque mayoritariamente acompaña, reclama compensaciones y alerta sobre los riesgos para la industria nacional. Mientras tanto, Fernando Iglesias ya es embajador ante la UE y tendrá la misión de representar al país en la implementación del tratado. La votación final se espera para las próximas horas. La Argentina, después de 25 años, mira a Europa con otros ojos.




