La entidad industrial advirtió que el cierre de la histórica fábrica de neumáticos «no puede analizarse como un episodio aislado». Señaló el impacto de las importaciones asiáticas y reclamó igualdad de condiciones para competir.
La Unión Industrial Argentina (UIA) expresó este miércoles su «gran preocupación» por el cierre definitivo de la planta de neumáticos Fate, anunciado en las últimas horas, y advirtió que la industria manufacturera acumula una pérdida de 65.000 puestos de trabajo en los últimos dos años.
Según Noticias Argentinas (NA) , la entidad que conduce Martín Rappallini emitió un comunicado en el que alerta sobre la situación crítica del sector y el impacto de la apertura de importaciones.
«No es un episodio aislado»
La UIA lamentó el cierre de «una empresa de origen nacional con décadas de trayectoria en el desarrollo industrial argentino y generadora de empleo, tecnología y cadenas de valor locales». Y fue contundente al contextualizar la crisis: «El cierre de Fate no puede analizarse como un episodio aislado, sino como parte de un fenómeno integral donde sectores industriales enteros enfrentan situaciones de competencia internacional fuertemente distorsionada».
La entidad subrayó que «detrás del cierre de una fábrica hay trabajadores, familias, proveedores, transportistas, pymes vinculadas y comunidades enteras que dependen de ese núcleo productivo». Y agregó: «Cada planta industrial que se apaga implica la pérdida de conocimiento acumulado, empleo calificado y entramados productivos que tardan décadas en construirse».
El aluvión importador y la competencia desleal
La UIA puso el foco en la situación del sector neumático como caso testigo. «La industria del neumático es uno de los casos más evidentes de sobrecapacidad global y prácticas comerciales desleales, especialmente provenientes de Asia», señaló.
En ese marco, destacó que «la experiencia internacional demuestra que las principales economías del mundo han adoptado medidas para defender sus cadenas de valor estratégicas frente a situaciones de dumping, subsidios encubiertos o distorsiones sistémicas».
El reclamo: igualdad de condiciones
La entidad industrial fue clara en su reclamo: «Queremos ser claros: la industria argentina pide igualdad de condiciones para competir, con un esquema impositivo razonable, financiamiento accesible, infraestructura eficiente y un marco laboral moderno».
Y advirtió: «Cuando esas condiciones no existen, la apertura sin convergencia competitiva termina destruyendo capacidades productivas, empleo y conocimiento acumulado durante décadas».
El horizonte estratégico
La UIA también planteó el desafío de largo plazo: «La industria argentina tiene un desafío ineludible: ofrecer a los consumidores precios y calidades internacionales. Ese debe ser el horizonte estratégico del sector productivo».
Para alcanzar ese objetivo, consideró que «requiere un esfuerzo conjunto: inversión empresarial, mejora continua, capacitación, modernización laboral y un entorno macroeconómico y regulatorio que acompañe la transformación, para que producir en la Argentina sea tan competitivo como en cualquier otro país».




