Delcy Rodríguez condicionó el regreso de la líder opositora al país y anunció una posible e histórica visita oficial a los Estados Unidos
En su primera entrevista concedida a un medio de comunicación internacional, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, envió un contundente mensaje a la líder opositora y ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado. En diálogo con la cadena estadounidense NBC, la funcionaria condicionó el posible retorno de la dirigente al país, señalando que «tendrá que responder ante Venezuela», según C5N.
Rodríguez fundamentó su advertencia en las acciones políticas de Machado durante los últimos años. «¿Por qué pidió una intervención militar? ¿Por qué pidió sanciones contra Venezuela?», cuestionó, restando importancia a las preocupaciones de la comunidad internacional sobre la seguridad física de la opositora, quien permanece en Estados Unidos desde el pasado mes de diciembre.
Giro diplomático: ¿Visita oficial a Washington?
En un anuncio que marca un quiebre en la política exterior del chavismo de las últimas tres décadas, Delcy Rodríguez reveló que ha sido invitada oficialmente a los Estados Unidos. De concretarse, sería la primera líder de la cúpula oficialista en realizar una visita de este tipo en casi 30 años.
Este acercamiento se enmarca en un contexto de negociaciones energéticas directas. Recientemente, Rodríguez mantuvo encuentros en Caracas con el secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, en un momento donde el oficialismo busca aliviar la presión internacional mientras sostiene la legitimidad de Nicolás Maduro tras las cuestionadas elecciones de julio de 2024.
Defensa de Nicolás Maduro
Durante la entrevista, la presidenta interina también ejerció su rol como abogada para defender la situación judicial de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes enfrentan cargos por narcotráfico en la justicia de Nueva York. «Puedo decirte esto como abogada: el presidente Maduro y Cilia Flores son inocentes», aseveró con firmeza.
Esta apertura estratégica hacia medios estadounidenses es interpretada por analistas como un intento del oficialismo por posicionar su narrativa en el exterior, buscando legitimidad y acuerdos económicos, sin ceder en el control político interno ni en la presión sobre las figuras de la oposición en el exilio.




