La petrolera Interoil anunció su salida de Neuquén, Chubut y Santa Cruz.
La industria energética argentina enfrenta un nuevo reacomodamiento tras la confirmación oficial de la petrolera noruega Interoil Exploration & Production ASA sobre su retiro definitivo del país. La compañía, que operaba en sociedad con el empresario José Luis Manzano, comunicó desde su sede en Oslo que abandonará la totalidad de sus activos en las provincias de Neuquén, Chubut y Santa Cruz. Esta decisión marca el fin de su participación en proyectos estratégicos, incluyendo su incursión en la formación no convencional de Vaca Muerta, y subraya los desafíos que enfrentan los capitales internacionales de mediana escala en el complejo escenario operativo local.
El anuncio formal, emitido el pasado 9 de febrero, fundamenta esta retirada en una profunda «evaluación estratégica» de sus negocios a nivel global. Según Tiempo Sur, la firma noruega justificó su partida señalando un “deterioro sostenido del entorno operativo y de inversión en la provincia de Santa Cruz”, factores que terminaron por inclinar la balanza hacia la desinversión total en el territorio nacional. El proceso de salida se está llevando a cabo en coordinación con sus socios locales y las diversas autoridades regulatorias para garantizar una transición ordenada de sus áreas concesionadas.
El impacto en Vaca Muerta y la Cuenca Neuquina
Uno de los puntos más llamativos de esta retirada es el abandono del bloque Bajo del Toro Este, ubicado en la codiciada ventana de petróleo de Vaca Muerta. Allí, Interoil participaba en el desarrollo junto a Selva María Oil y la empresa estatal Gas y Petróleo del Neuquén (GyP). Pese a que el área integra un corredor de alto potencial geológico, el bloque no logró escalar en niveles de productividad que justificaran la permanencia de la firma europea en el país.
Analistas del sector sugieren que la salida de Interoil refleja una tendencia de concentración en Vaca Muerta, donde las operaciones quedan bajo el dominio de empresas con mayor solvencia financiera y capacidad de integración, tales como YPF, Vista, Shell o PAE. En este contexto, las compañías de menor envergadura encuentran mayores dificultades para cumplir con los ambiciosos compromisos de inversión necesarios para explotar recursos no convencionales.
Los antecedentes del conflicto en la provincia del Chubut
El camino hacia la salida definitiva de Interoil ya registraba señales de conflicto en la región patagónica. En septiembre del año pasado, la empresa estatal Petrominera Chubut resolvió rescindir el contrato que mantenía con Selva María Oil y el grupo noruego por la operación del área Mata Magallanes Oeste. Dicho acuerdo, rubricado originalmente en 2018 durante la gestión de Mariano Arcioni, terminó de forma abrupta por presuntos incumplimientos contractuales.
Ante esa situación, la compañía noruega manifestó en su momento: “La rescisión por parte de Petrominera se basó en supuestos incumplimientos de las empresas privadas. La compañía, junto con sus abogados, está evaluando las medidas adecuadas para impugnar su legalidad y restablecer sus derechos”. Sin embargo, lejos de una resolución favorable para retomar la actividad, el litigio en Chubut parece haber sido el preámbulo de la decisión corporativa de desvincularse totalmente de sus activos en las cuencas del Golfo San Jorge y Neuquina.




