El Directorio del Banco Central tomó una decisión que cambia las reglas del juego monetario. A partir de abril, dejará sin efecto la normativa que había elevado los encajes bancarios a su nivel más alto en tres décadas, liberando fondos que hasta ahora estaban inmovilizados.
La medida, que se suma a la baja de tasas, genera una pregunta que recorre el mercado: ¿cuánto aguanta el dólar con más pesos en circulación? Analistas advierten que la relajación monetaria suele traducirse en mayor demanda de cobertura cambiaria, aunque el gobierno confía en que la estabilidad financiera y la cosecha gruesa sostendrán la calma.
Fin de la traba: el BCRA libera los encajes y los bancos recuperan liquidez
La decisión del Banco Central no fue menor. El organismo resolvió no renovar la normativa que había fijado un aumento transitorio de 5 puntos porcentuales en los encajes integrables con bonos. Esa disposición, implementada en agosto y prorrogada en noviembre, tenía vigencia hasta el 31 de marzo. La autoridad monetaria encabezada por Santiago Bausili optó por dejarla sin efecto, lo que implica desarmar una medida que había llevado los encajes a su nivel más elevado en las últimas tres décadas.
La estrategia, en términos concretos, libera fondos que los bancos tenían inmovilizados, lo que aumenta la cantidad de pesos disponibles en la economía. Más liquidez puede traducirse en mayor demanda de bienes, servicios y también de dólares, lo que suele generar presión sobre el tipo de cambio. El desafío, explican analistas, es sostener esta relajación sin generar presión cambiaria ni desanclaje inflacionario.
Tasas reales negativas: el nuevo esquema monetario del gobierno
La decisión del BCRA se inscribe en una estrategia más amplia de relajación monetaria. La estabilización de la tasa de interés en torno al 19%-20%, muy por debajo del 40% previo, junto con la reducción de encajes, apunta a un esquema de tasas reales negativas. Es decir, el costo del dinero en pesos está por debajo de la inflación esperada, lo que incentiva el crédito pero también puede desalentar la tenencia de moneda local.
Gustavo Araujo, Head of Research de Criteria, cómo podría reaccionar el dólar ante este nuevo escenario: “La relajación monetaria a partir de abril probablemente implique menor tasa real y más pesos en circulación, lo que históricamente suele traducirse en mayor demanda de cobertura en dólares”.
El dólar bajo la lupa: ¿saltará o se mantendrá?
La pregunta que recorre el mercado es si el tipo de cambio podrá resistir esta mayor liquidez. Araujo señaló que “la dinámica del tipo de cambio dependerá sobre todo de cómo evolucione la demanda de pesos en la economía”. Y agregó: “Si el gobierno logra mantener el proceso de desinflación y estabilidad financiera, la reacción del dólar no debería mostrar sobresaltos”.
Los analistas coinciden en que, en el corto plazo, no se espera un salto significativo del tipo de cambio. Hay tres factores que juegan a favor: todavía hay margen para relajar las condiciones monetarias sin generar desequilibrios, se aproxima la estacionalidad favorable de divisas del agrocon la cosecha gruesa, y el BCRA mantiene al dólar como un indicador central de estabilidad financiera.
Balance del primer trimestre: calma cambiaria y un BCRA fortalecido
El primer trimestre de 2026 dejó un saldo positivo para la estrategia cambiaria del gobierno. La calma cambiaria fue inédita en comparación con años anteriores, y el Banco Central acumuló compras por más de US$ 4.000 millones, lo que robusteció sus reservas y le dio margen para comenzar a relajar las condiciones monetarias.
Ahora, con la decisión de liberar encajes y bajar tasas, el gobierno apuesta a que la mayor liquidez no se traduzca en una corrida cambiaria. El mercado observa con atención. El desafío está planteado: sostener la estabilidad mientras se afloja el torniquete monetario.




