Análisis de la Asamblea: ganadores y perdedores tras el discurso de Milei.
La apertura de sesiones ordinarias 2026 no fue un acto protocolar más en la historia del Congreso argentino. Fiel a su estilo confrontativo, el presidente Javier Milei utilizó el estrado para marcar una línea divisoria tajante en el escenario político. Lejos de buscar la moderación o el consenso, el mandatario desplegó una oratoria encendida que dejó saldos muy claros: por un lado, una «tropa propia» y un gabinete fortalecidos; por el otro, una oposición peronista y de izquierda bajo fuego directo, un sector empresarial cuestionado y una interna oficialista que volvió a asomar en los gestos hacia la vicepresidencia.
Los señalados: el peronismo, la izquierda y la interna oficial
El principal blanco de la ofensiva presidencial fue el kirchnerismo, a quien Milei no dudó en endilgarle calificativos de extrema gravedad como “corruptos” y “asesinos”. El eje de este ataque fue el vínculo del gobierno de Cristina Kirchner con Irán, país al que responsabilizó por los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. Según Noticias Argentinas, el Presidente lanzó un desafío directo: “Vení a explicarme qué pasó con Nisman”, espetó a la bancada opositora, mientras aludía repetidamente a la condición de “presa” de la ex mandataria, vaticinando que continuará en esa situación por las causas de Cuadernos, Vialidad y el Memorándum.
En el bloque de los «perdedores» de la jornada también se ubicó la izquierda. El Presidente chicaneó al diputado Nicolás del Caño afirmando que “no representa a más del 5%” y lanzó un dardo personal hacia Myriam Bregman, a quien definió como “Chilindrina troska”. Sin embargo, una de las menciones más sugestivas fue hacia adentro de su propio espacio. Milei aludió a la vicepresidenta Victoria Villarruel al recordar que, tras la derrota electoral libertaria en la provincia de Buenos Aires en septiembre pasado, hubo quienes «soñaron el sillón de Rivadavia». “Hay gente que no tiene los votos pero está enamorada del sillón”, sentenció más tarde en declaraciones televisivas, profundizando la distancia con su compañera de fórmula.
Empresarios y «casta» económica bajo la lupa presidencial
El discurso también reservó un capítulo para el sector privado que el mandatario denomina «prebendario». Milei calificó a ciertos empresarios como «ladrones fruto de su accionar comercial”, señalando que los marcos legales que atentan contra la propiedad son, para su visión, ilegítimos. El Presidente fue tajante al cuestionar el costo de insumos básicos: «¿Les parece normal pagar la tonelada de tubo de acero 4000 dólares cuando se paga 1400?», inquirió en una clara referencia a sectores monopólicos.
Para el Ejecutivo, la industria nacional subsidiada es «cómplice del saqueo de los argentinos». Milei sostuvo que su gestión no permitirá que los empresarios compren privilegios que los «políticos corruptos» suelen poner a la venta. Al preguntar si la sociedad quería seguir con un modelo donde solo ganan los «amigos del poder», el mandatario ratificó que su respuesta es un «no» rotundo, marcando que el ajuste y la apertura económica no tendrán excepciones, ni siquiera para los sectores industriales más tradicionales.
Los grandes ganadores: el gabinete y la «tropa propia»
En la vereda opuesta, el discurso sirvió para blindar y encumbrar a las figuras clave del Gobierno. El gran ganador de la noche fue el ministro de Economía, Luis Caputo, a quien Milei volvió a definir como “el mejor ministro de Economía del mundo” por el ajuste fiscal implementado desde el inicio del mandato. También hubo un reconocimiento especial para el «coloso» Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y cerebro detrás de la reciente reforma laboral sancionada apenas días antes de la Asamblea.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, recibió un saludo afectuoso y el reconocimiento por su gestión, mientras que Sandra Pettovello, titular de Capital Humano, fue elogiada por haber “terminado con los piquetes” y eliminado las transferencias discrecionales de la asistencia social. El bloque de legisladores oficialistas y aliados también se retiró fortalecido, consolidándose como el núcleo duro que deberá defender en el recinto los «10 paquetes de reformas» mensuales que el Ejecutivo enviará para rediseñar la arquitectura institucional del país.



