A un mes del inicio del conflicto armado, la inteligencia de los Estados Unidos arrojó datos que contradicen el discurso oficial de la Casa Blanca
Mientras el presidente Donald Trump asegura que a Irán le quedan «muy pocos cohetes», informes filtrados a la agencia Reuters indican que solo se puede confirmar con certeza la destrucción de aproximadamente un tercio del arsenal de misiles y drones de Teherán.
Discrepancias en el Pentágono y el riesgo en el Estrecho de Ormuz
El estado del resto del armamento iraní es incierto. Se cree que otro tercio podría estar dañado o enterrado en búnkeres subterráneos, pero con capacidad de ser recuperado. Esta situación pone en duda la seguridad de una posible operación terrestre en las costas iraníes para salvaguardar el Estrecho de Ormuz, una zona clave para la economía global.
»Si interceptamos el 99% de sus misiles, el 1% restante es inaceptable porque puede hundir un barco de mil millones de dólares», reconoció el propio Trump en una reunión de gabinete. Por su parte, el Pentágono sostiene una visión más optimista, afirmando que la capacidad de ataque iraní se redujo en un 90% y que más del 66% de sus instalaciones de producción han sido dañadas.
Catástrofe humanitaria: casi 2.000 muertos en 30 días
Más allá de la guerra de cifras militares, el impacto en la población civil es devastador. Según datos de la Cruz Roja Internacional, los ataques de la coalición entre EE. UU. e Israel ya han dejado al menos 1.900 muertos y 20.000 heridos en territorio iraní.
María Martínez, jefa de la delegación del organismo, denunció ante la ONU que la situación en Teherán es crítica. «La ciudad parece completamente vacía», afirmó, describiendo escenas desgarradoras donde los propios rescatistas encuentran a sus familiares entre los escombros tras los bombardeos en ciudades como Qom. La administración Trump mantiene su objetivo de desmantelar la capacidad nuclear y militar de Irán, mientras el conflicto no muestra signos de cese.




