La muerte del ayatolá Alí Jamenei encendió la mecha en Medio Oriente y Asia, y las llamas ya llegaron a las puertas de las sedes diplomáticas de Estados Unidos. Este domingo, miles de manifestantes enfurecidos intentaron tomar por asalto la embajada estadounidense en Bagdad y el consulado en Karachi, Pakistán, en repudio por el bombardeo que mató al líder supremo iraní.
La violencia ya dejó un saldo trágico: al menos ocho personas murieron en Karachi cuando jóvenes intentaban ingresar por la fuerza al edificio consular, mientras las fuerzas de seguridad iraquíes repelían con gases lacrimógenos a los manifestantes que buscaban llegar a la «zona verde» de Bagdad. En paralelo, miles de personas también protestaron en Lahore. Según DW.
El gobierno de Irak expresó sus condolencias a Irán y calificó el ataque como «un acto flagrante de agresión que viola todas las normas humanitarias». Los bombardeos de Israel y Estados Unidos contra territorio iraní se saldaron por el momento con más de 200 muertos, según la Media Luna Roja, entre ellos el propio líder supremo. La región se encamina a una escalada de consecuencias impredecibles.
Karachi bajo asedio: ocho muertos en el intento de tomar el consulado de EE.UU.
La violencia estalló con furia en Pakistán. En la ciudad de Karachi, cientos de jóvenes intentaron ingresar por la fuerza al consulado de Estados Unidos, en una protesta que rápidamente se tornó violenta. Videos difundidos en redes sociales muestran a los manifestantes rompiendo las ventanas del edificio principal, mientras la bandera estadounidense ondeaba sobre el complejo cuyo perímetro está coronado con alambre de púas.
El saldo es trágico: al menos ocho personas murieron en el intento de toma del consulado, según confirmaron fuentes oficiales. Las fuerzas de seguridad paquistaníes intentaron contener la multitud, pero la ira por la muerte del ayatolá Jamenei desbordó todos los protocolos.
En paralelo, una segunda protesta de miles de personas tuvo lugar en la ciudad de Lahore, donde también se registraron incidentes y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
Bagdad: la «zona verde» bajo asedio
En Irak, el blanco fue la embajada de Estados Unidos en Bagdad, ubicada en la llamada «zona verde», el área fuertemente custodiada donde se concentran la mayoría de las sedes diplomáticas y edificios gubernamentales. Desde primera hora del domingo, cientos de manifestantes se congregaron en las inmediaciones, lanzando piedras contra las fuerzas de seguridad y coreando consignas contra Estados Unidos.
Las fuerzas iraquíes respondieron con gases lacrimógenos para dispersar a la multitud e impedir que ingresaran a la zona vedada. El acceso a la «zona verde» fue cerrado por completo, y se desplegó un fuerte contingente de seguridad para proteger las embajadas. A pesar de la acción policial, los manifestantes siguen intentando irrumpir en el área para expresar su repudio por la muerte del líder supremo iraní.
El gobierno de Irak: condolencias y condena al ataque
El portavoz del gobierno de Irak, Basim Alawadi, emitió un comunicado en el que expresó «con profundo dolor y tristeza» las condolencias de su país «al noble pueblo iraní y a toda la nación islámica por el martirio» del ayatolá Jamenei.
Para el gobierno iraquí, el líder supremo iraní es «un mártir entre los más destacados de la familia del Profeta» y fue víctima de «un acto flagrante de agresión y una acción condenable que viola todas las normas humanitarias y morales y constituye una clara violación de las leyes y convenciones internacionales».
La declaración, que no menciona explícitamente a Estados Unidos, refleja la compleja posición de Irak, aliado tanto de Irán como de Washington, en medio de una escalada que lo coloca en el centro de la tormenta.
El detonante: la muerte de Jamenei y los más de 200 muertos en Irán
La chispa que encendió la violencia regional fue el bombardeo lanzado este sábado por Israel y Estados Unidos contra territorio iraní. Según los cálculos de la Media Luna Roja, los ataques se saldaron por el momento con más de 200 muertos, entre los que se cuenta la del propio líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
La muerte del máximo referente de la revolución islámica conmocionó al mundo chiita y desató una ola de repudio en toda la región. Las manifestaciones en Irak y Pakistán son apenas el comienzo de una reacción que podría extenderse a otros países con fuerte presencia de comunidades musulmanas.
El riesgo de una escalada regional incontrolable
La comunidad internacional observa con creciente preocupación la escalada de violencia. La toma de embajadas y consulados estadounidenses en países clave como Irak y Pakistán podría ser el preludio de una confrontación mucho mayor.
Estados Unidos ya había ordenado el despliegue militar más importante en décadas en la región, y la muerte de Jamenei podría ser el detonante que lleve el conflicto a un punto de no retorno. Irán, por su parte, prometió vengar la muerte de su líder, aunque aún no se conocen los detalles de su respuesta.
La muerte del ayatolá Alí Jamenei desató una ola de violencia que ya tiene sus primeras víctimas. Ocho muertos en Karachi, cientos de manifestantes enfrentándose a las fuerzas de seguridad en Bagdad, y la amenaza latente de que la escalada continúe. Las embajadas de Estados Unidos en Irak y Pakistán fueron los blancos elegidos por la furia popular, pero el verdadero objetivo es otro: responder al bombardeo que mató al líder supremo iraní. Con más de 200 muertos en Irán y una región al borde del abismo, el mundo contiene la respiración. La guerra, que hasta ayer era una amenaza, hoy golpea las puertas de las sedes diplomáticas y promete no detenerse.




