El lechuzón orejudo llega a Chubut: confirman su nidificación en el VIRCh.
Un equipo de investigadores del IPEEC-CONICET ha documentado un hallazgo biológico sin precedentes que redefine el mapa de las aves rapaces en la Patagonia. Por primera vez, se confirmó la presencia y la reproducción exitosa del lechuzón orejudo (Asio clamator) en el Valle Inferior del Río Chubut (VIRCh), marcando una expansión de su distribución de al menos 280 kilómetros hacia el sur.
Un avance territorial de 280 kilómetros
El estudio, liderado por los científicos Anahí Formoso y Daniel Udrizar Sauthier, junto a los fotógrafos Agustín Esmoris y Darío Podestá, registró a la especie en una zona donde nunca antes había sido vista. Hasta este hallazgo, los registros más australes de este búho se ubicaban en las localidades rionegrinas de San Antonio Oeste y Las Grutas.
Según el informe publicado en la revista especializada Nuestras Aves, la llegada de esta rapaz podría estar vinculada a las transformaciones del paisaje generadas por la actividad humana. Las áreas irrigadas y las arboledas características del valle habrían creado un microclima y un hábitat propicio para que la especie no solo se establezca, sino que logre nidificar con éxito.
Hallazgos científicos y dimorfismo de plumaje
Más allá de la expansión territorial, el trabajo del CONICET aporta datos novedosos sobre la morfología de la especie. Los investigadores observaron posibles diferencias de plumaje entre los sexos, un detalle técnico que no había sido reportado fehacientemente con anterioridad.
«Notamos patrones distintos de coloración entre los dos adultos», detalló la Dra. Formoso. En el nido se identificó a un ejemplar más pálido y con comportamiento defensivo (presuntamente el macho) y a otro con tonos canela más intensos que permanecía al cuidado del pichón (la hembra), lo que abre nuevas líneas de estudio sobre el dimorfismo de la especie.
Conciencia ambiental contra los mitos
El proyecto del IPEEC-CONICET trasciende lo estrictamente biológico para abordar una dimensión social y educativa. Históricamente, las lechuzas y búhos han sido blanco de estigmas y mitos negativos que los asocian con la «mala suerte», lo que en ocasiones deriva en la persecución de estas aves.
Frente a esto, los especialistas planean realizar talleres y charlas en escuelas de las comunidades del valle. El objetivo es desmitificar a estas rapaces y poner en valor su rol como componentes esenciales del ecosistema. Bajo la consigna de proteger el nuevo hogar que estas aves han encontrado en Chubut, los investigadores invitan a la comunidad a conocer más sobre el informe en el sitio oficial IPEEC-CONICET.




