El diputado nacional denunció la manipulación de la audiencia pública y la exclusión del 99,7% de los inscriptos. «La Libertad Avanza optó por silenciar voces», afirmó tras presentar una impugnación formal.
El diputado nacional Juan Pablo Luque alzó la voz ante lo que calificó como una «instancia de participación ciudadana vaciada de contenido». En el marco del debate por la modificación de la Ley de Glaciares, el legislador denunció que el Gobierno Nacional transformó un proceso democrático en un «verdadero papelón institucional» marcado por la opacidad y la irregularidad.
Una audiencia «ilegítima» y a puertas cerradas
Luque fue tajante al señalar la desproporción entre el interés social y la apertura oficial. De los más de 100.000 ciudadanos que se inscribieron para defender el recurso estratégico de los glaciares, el Gobierno permitió la participación de apenas un 0,3%.
»El Gobierno decidió reducir la participación mediante un mecanismo de selección completamente discrecional y sin ningún criterio público», denunció el diputado, subrayando que la maniobra busca evitar el disenso técnico y social sobre un tema sensible para el futuro del país.
Impugnación y pedido de nulidad
Ante lo que considera un «retroceso grave en materia de transparencia», Luque confirmó la presentación formal de una impugnación. El objetivo es claro: declarar la invalidez de la audiencia y la nulidad de todo lo actuado hasta el momento.
«Se ha solicitado la convocatoria a una nueva instancia que garantice una participación real y transparente», explicó el legislador. Para Luque, el hecho de que a poco más de una hora del inicio ni siquiera se conociera el listado de oradores confirma que la intención oficial no era el debate, sino el cumplimiento formal de un trámite vacío.
»Una decisión de silenciar»
Para el referente legislativo, el accionar de La Libertad Avanza no responde a errores de logística, sino a un plan deliberado. «Lo ocurrido no es un error: es una decisión», sentenció.
Según el diputado, el oficialismo eligió «restringir la participación y vaciar de sentido una herramienta clave de la democracia», en un intento por avanzar con modificaciones legales sin el control de la mirada pública.




