El gobernador denunció desfinanciamiento, mientras la Casa Rosada le reclama una deuda millonaria
El escenario político nacional vuelve a encenderse tras un fuerte choque dialéctico entre el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y la administración de Javier Milei. El eje del conflicto, esta vez, es la crítica situación del sistema sanitario. Mientras el mandatario provincial apunta contra el ajuste del Ejecutivo nacional, desde Balcarce 50 respondieron con datos contables y una acusación directa de falta de gestión en territorio bonaerense.
La denuncia de Kicillof: «El problema es Milei»
Durante su intervención en el congreso de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina en Córdoba, Kicillof no ahorró calificativos para describir la situación actual. Según el gobernador, la crisis sanitaria argentina se ve potenciada por un Gobierno nacional que «no considera importante invertir en hospitales ni entregar medicamentos».
A través de sus redes sociales, el mandatario reforzó su postura al afirmar que la salud no puede ser un «privilegio de pocos» y sentenció: “No podemos tolerar tanto desprecio. El problema no son los médicos ni la salud pública; el problema es Milei”. Para Kicillof, el retiro del Estado nacional de sus funciones básicas está empujando al sistema público y privado al colapso.
La réplica de Casa Rosada: deudas y responsabilidades
La respuesta del Gobierno nacional fue inmediata y lapidaria. A través de la Oficina de Respuesta Oficial, la gestión libertaria instó al gobernador a «dejar de mentir» y hacerse cargo de su jurisdicción. El argumento central de Nación se basa en una cifra concreta: aseguran que la provincia de Buenos Aires mantiene una deuda de $630.635 millones por el financiamiento de los hospitales SAMIC.
“Pese a esa deuda millonaria que obliga a Nación a sostener el 100% de su financiamiento, Kicillof sale a dar clases de federalismo”, dispararon desde Casa Rosada. Asimismo, recordaron que, según la Constitución Nacional, la salud es una responsabilidad primaria de las provincias y negaron rotundamente que existan recortes en programas sensibles como el Remediar.
Un cierre de gestión bajo tensión política
Este nuevo capítulo de la disputa entre La Plata y Buenos Aires evidencia la fractura total en la coordinación de políticas públicas. Mientras el Ministerio de Salud nacional defiende su estrategia de eficiencia y descentralización, la provincia de Buenos Aires sostiene que el ahogo financiero imposibilita la atención básica de millones de bonaerenses. La disputa queda ahora en el terreno de los números y la interpretación constitucional de las responsabilidades federales.
