El Presidente volvió a usar su cuenta de X para desatar una nueva polémica con los economistas. Esta vez, el blanco fue aquellos que sostienen que el Gobierno debería aceptar mayor inflación a cambio de un crecimiento más acelerado.
Con citas a premios Nobel y un repaso por la historia de la teoría económica, Javier Milei calificó esa postura como un “disparate” y cuestionó la falta de conciencia sobre el impacto real que tienen esas decisiones en millones de argentinos.
La crítica: del trade-off entre inflación y desempleo a la “relación positiva”
El embate del Presidente comenzó con una frase que resume su postura: “Economistas que dicen que el Gobierno si quiere crecer debe aceptar mayor inflación”. A partir de ahí, Milei desplegó un argumento técnico para desmontar lo que considera una visión obsoleta.
“Puedo entender que alguien precario pueda seguir creyendo en la Curva de Phillips y hay trade-off entre inflación y desempleo (actividad) aunque ya la teoría económica la haya sepultado en 1968 y terminado de rematar entre 1972 y 1973. (Fiedman/Phelps/Robert Lucas Jr.)”, escribió el mandatario en su cuenta de X.
Pero el jefe de Estado fue más allá. “De ahí a saltar a una relación positiva entre la inflación y el crecimiento es un disparate tanto en lo teórico como en lo empírico”, agregó, cerrando cualquier posibilidad de confusión sobre su posición.
James Tobin, la inflación y el “trasnochado” que cree en el trueque
En su descargo, Milei también apuntó contra el modelo económico del estadounidense James Tobin, premio Nobel de Economía en 1981. “Entiendo que algún trasnochado podría llegar a creer en el modelo de James Tobin (donde la economía crece conforme viaja hacia el trueque), el cual, si tuviera sentido Argentina con la inflación que ha tenido debería ser potencia mundial”, ironizó.
La referencia a Tobin no fue casual. El economista estadounidense desarrolló teorías sobre la relación entre inflación y crecimiento que, según Milei, quedaron desmentidas por la propia realidad argentina. El Presidente utilizó el ejemplo del país, con décadas de alta inflación, para subrayar que ese camino nunca llevó a la prosperidad sostenida.
“No se piensa seriamente lo que se dice”: el llamado a la conciencia
Más allá de los argumentos técnicos, Milei introdujo un punto que suele ser central en sus intervenciones públicas: la responsabilidad de quienes toman decisiones o influyen en ellas. “Muchas veces no se piensa seriamente lo que se dice y mucho menos se toma conciencia de lo que significa tomar decisiones que tienen impacto en millones de personas”, sentenció.
El mensaje buscó poner en el centro de la discusión el costo humano de las políticas económicas. Para el Presidente, proponer más inflación a cambio de crecimiento no es un ejercicio académico inofensivo, sino una apuesta que afecta directamente el bolsillo y la calidad de vida de los argentinos.
Un debate que trasciende las redes y llega al corazón del modelo económico
La crítica de Milei no fue un exabrupto aislado. Se inscribe en el debate de fondo que atraviesa su gestión: la disyuntiva entre estabilización y crecimiento. Mientras algunos economistas sostienen que para acelerar la actividad es necesario tolerar una mayor inflación, el Presidente defiende a capa y espada que la estabilidad de precios es la base sobre la que se construye cualquier crecimiento genuino.
Con esta intervención en X, Milei no solo salió al cruce de sus críticos, sino que reafirmó su convicción de que la lucha contra la inflación no es negociable. Y, de paso, dejó claro que para él, quienes piensan distinto no solo están equivocados, sino que también ignoran el sufrimiento que generan sus recetas.




