En una maniobra que huele a desesperación, el abogado Rodrigo Miquelarena, sobrino del Procurador General Jorge Miquelarena y pareja de la fiscal Julieta Gamarra, mandó a retirar su placa del estudio jurídico de la calle Yrigoyen al 1100. ¿El motivo? Su socio, Martín Castro, quedó pegado en el escándalo de la coima millonaria.
El mundillo judicial de Chubut arde y los movimientos de «limpieza» no se hicieron esperar. En las últimas horas, los vecinos de la calle Yrigoyen 1189 fueron testigos de un gesto que vale más que mil palabras: la remoción de la placa profesional de Rodrigo Miquelarena del estudio juridico Castro & Miquelarena asociados.

Hasta hace apenas unos días, el nombre de Miquelarena lucía orgulloso junto al de Martín Castro, hoy convertido en «persona non grata» para el Poder Judicial tras ser atrapado con las manos en la masa —o mejor dicho, en el bolso— con 12 millones de pesos de una presunta coima.
Vínculos que queman
Rodrigo Miquelarena no es un abogado más en el tablero. Es el sobrino directo del Procurador General, Jorge Miquelarena, el hombre que maneja los hilos de la justicia persecutoria en la provincia. Pero la red de influencias no termina ahí: su pareja es nada menos que la fiscal Julieta Gamarra.
Parece que el «blindaje» familiar ya no alcanza para tapar el sol con la mano. Al ver que su socio comercial y jurídico, Martín Castro, caía en desgracia por el manejo de dinero negro, la orden fue clara: despegarse rápido.
¿Borrón y cuenta nueva?
La fachada del estudio en la calle Yrigoyen ahora muestra el vacío donde antes estaba el nombre del sobrino del Procurador.

¿Alcanza con sacar un pedazo de acrílico para borrar años de sociedad con un abogado acusado de coimas? Para los pasillos de Tribunales, este es un intento burdo de salvaguardar el apellido ante un escándalo que amenaza con salpicar hasta las oficinas más altas de la Procuración.
Desde Cholila Online nos preguntamos:
- ¿Sabía el sobrino del Procurador de los manejos de su socio Castro?
- ¿Qué dirá la fiscal Gamarra sobre las «andanzas» en el estudio que compartía su pareja?
La placa ya no está, pero la sombra de los 12 millones y el tráfico de influencias sigue pesando más que nunca sobre la calle Yrigoyen.
En Chubut, algunos siempre caen parados, pero esta vez, el rastro quedó marcado en la pared.




