Alerta médica: vapear aumenta la presión arterial y el riesgo cardíaco.
Un nuevo estudio internacional ha puesto de manifiesto que el uso de cigarrillos electrónicos no es una alternativa inocua al tabaco tradicional. La investigación, liderada por expertos de la Universidad de Finlandia Oriental y la Universidad de Rutgers, advierte que la exposición a la nicotina, independientemente de la vía de administración, eleva significativamente la presión arterial diastólica y predispone al organismo a sufrir eventos cardiovasculares graves, como arritmias e insuficiencias cardíacas.
El informe resalta que, si bien el daño es estadísticamente superior en fumadores de tabaco convencional, quienes optan por el vapeo no están exentos de riesgos. Según Infobae, el estudio publicado en The American Journal of Physiologydeterminó que los consumidores regulares de nicotina tienen un 46% más de probabilidades de desarrollar hipertensión, una cifra que asciende al 51% en el caso de los fumadores exclusivos de cigarrillos tradicionales.
El impacto silencioso de la nicotina en el corazón
El principal responsable de estos cuadros es la nicotina. Esta sustancia altera el metabolismo del colesterol y promueve la acumulación de placas en los vasos sanguíneos, un proceso conocido como aterosclerosis. Según explicó el doctor Douglas R. Corsi, coautor del estudio, la nicotina inhalada mediante dispositivos electrónicos aumenta la inflamación sistémica y dificulta la capacidad de relajación de las arterias, lo que eleva la presión arterial diastólica.
Este incremento de la presión diastólica es particularmente peligroso porque suele pasar inadvertido en los controles médicos rutinarios. El profesor Andrew Agbaje destacó que esta elevación compromete el «descanso» del corazón entre latidos. Al no poder relajarse adecuadamente, el músculo cardíaco se somete a un estrés crónico que, a largo plazo, deriva en disfunciones cardíacas estructurales y aumenta drásticamente la posibilidad de un ataque cardíaco.
La trampa del vapeo en adolescentes y jóvenes
La popularidad de los cigarrillos electrónicos entre los jóvenes se ha convertido en una preocupación central para la salud pública. En Argentina, especialistas como el neumonólogo Alejandro Videla advierten que la publicidad en redes sociales ha logrado instalar la falsa idea de que el vapeo es una opción «moderna y segura». Sin embargo, los datos son contundentes: los adolescentes que vapean tienen tres veces más riesgo de iniciarse en el tabaquismo convencional en el futuro.
Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), el doctor Fernando Burgos calificó como «demoledor» el inicio del consumo en niños de 12 o 13 años. El uso de estos dispositivos no solo afecta el desarrollo pulmonar, sino que genera una dependencia temprana debido a las altas concentraciones de nicotina. Las sociedades científicas insisten en que el consumo de un solo cigarrillo electrónico es suficiente para disminuir la función pulmonar y alterar la frecuencia cardíaca, rompiendo el mito de que se trata de un hábito libre de consecuencias.




