Ante la creciente preocupación por las reiteradas advertencias de violencia que sacudieron a las escuelas de Sarmiento, las autoridades locales decidieron pasar a la acción
En una cumbre de emergencia que reunió a los máximos referentes de la Justicia, la Policía y el sistema educativo, se acordó un cambio de estrategia: reemplazar el enfoque meramente punitivo por un sistema de reparación de conflictos que busque la pacificación en los pasillos escolares.
Una respuesta interinstitucional frente a la crisis
El encuentro se llevó a cabo en la biblioteca de la Escuela 756, donde jueces, fiscales y directivos analizaron el impacto de las amenazas que paralizaron la actividad académica en las últimas semanas. La Supervisión de Educación de Nivel Medio, encabezada por Marina Medina, señaló que el fenómeno responde a una crisis emocional profunda en los jóvenes, lo que obligó a acelerar los tiempos de intervención conjunta entre las escuelas y los tribunales.
Directivos de instituciones emblemáticas como la Escuela 739, el Instituto Fontana y la Escuela 725 compartieron el agotamiento de los equipos docentes frente a protocolos de seguridad que se activan casi a diario. La premisa del nuevo plan es que el malestar adolescente encuentre canales de expresión saludables antes de transformarse en una advertencia violenta.
Reparación del daño y rol de las familias
La fiscal Rita Barrionuevo fue clara respecto al procesamiento de estos casos cuando involucran a menores no punibles. La prioridad será la oficina de Solución Alternativa de Conflictos, un espacio que busca que el joven comprenda la magnitud de sus actos y repare el daño causado a la comunidad educativa. Se busca evitar la estigmatización, pero sin minimizar hechos que alteran la paz social.
Por su parte, la Asesora de Menores, Cinthia English, y el Juez de Familia, Santiago Huaiquil, destacaron la urgencia de involucrar a los grupos familiares. En las próximas semanas se iniciará un cronograma de charlas informativas para que padres y tutores cuenten con herramientas de detección temprana, logrando que el Servicio de Protección de Derechos y los Equipos de Orientación Escolar actúen antes de que la crisis escale al ámbito público.
Hacia la recuperación de la normalidad escolar
El objetivo final de este despliegue, que incluye a los titulares de las comisarías locales, es desactivar el «efecto contagio» que se ha visto en otras regiones. Se trata de una red de contención que busca devolverle a los establecimientos de Sarmiento su rol de espacios protegidos para el estudio.
Aunque el desafío es grande y la comunidad permanece en estado de alerta, el compromiso de los organismos apunta a que la palabra reemplace a la amenaza. El éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad de los adultos para monitorear cada caso de forma individualizada, manteniendo siempre una perspectiva de derechos sobre los adolescentes involucrados.




