El Servicio Meteorológico Nacional encendió las alarmas para el sur de Chubut. A partir de la noche de este jueves, una alerta amarilla regirá en varias localidades, con vientos del sector oeste que alcanzarán velocidades constantes entre los 40 y 65 kilómetros por hora y ráfagas que podrían llegar a los 100 km/h en zonas abiertas y expuestas.
Puerto Madryn, Río Senguer, Sarmiento, el sudoeste de Florentino Ameghino y Escalante son las áreas más comprometidas. Las autoridades recomiendan extremar las precauciones, asegurar objetos sueltos y evitar actividades al aire libre durante los momentos de mayor intensidad.
Viento en aumento: una noche que exigirá precaución
El viento comenzará a ganar intensidad en Puerto Madryn durante la jornada del jueves, pero el escenario más exigente se espera hacia la noche, cuando el fenómeno se extenderá con mayor fuerza en el sur de Chubut. El Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta amarilla que abarca distintas áreas del sur provincial, fijando el período crítico en horas nocturnas del 2 de abril.
Según el organismo, los vientos llegarán desde el sector oeste y mantendrán velocidades constantes entre los 40 y 65 kilómetros por hora, con ráfagas que podrían alcanzar los 100 km/h, especialmente en zonas abiertas y expuestas. Este tipo de condiciones suele afectar la circulación vehicular y la estabilidad de estructuras livianas.
Las áreas más comprometidas: el sur de Chubut, en el foco
Las áreas más afectadas se ubican en los departamentos de Río Senguer, Sarmiento, sudoeste de Florentino Ameghino y Escalante, donde se esperan los registros más elevados. La distribución territorial del fenómeno marca un eje claro en el sur de la provincia, con mayor intensidad fuera del sector costero norte. Sin embargo, otras localidades podrían experimentar efectos secundarios del sistema.
El comportamiento del viento durante la noche suele potenciar los riesgos asociados a la visibilidad reducida y la presencia de objetos sueltos. El aumento de la velocidad puede provocar desplazamientos bruscos de materiales livianos o acumulaciones de polvo en suspensión, variables que inciden directamente en la seguridad de quienes circulan.
Alerta amarilla: qué significa y qué cuidados hay que tener
Desde el Servicio Meteorológico Nacional indicaron que el nivel de alerta amarilla implica la posibilidad de fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupciones momentáneas en actividades habituales. La categoría no representa una situación extrema, pero sí exige atención ante cambios repentinos en las condiciones.
Entre las recomendaciones, se insiste en asegurar elementos que puedan desprenderse (como toldos, lonas o estructuras livianas), evitar actividades al aire libre en los momentos de mayor intensidad, prestar atención a la información oficial y restringir desplazamientos innecesarios si las ráfagas aumentan.
Posibles consecuencias: cortes de luz, caída de ramas y complicaciones en rutas
El impacto del viento en infraestructuras y servicios dependerá de la persistencia del fenómeno y de la resistencia de cada entorno urbano o rural. Las ráfagas intensas suelen generar caídas de ramas, cortes de energía o complicaciones en rutas abiertas, especialmente en zonas donde la vegetación o las estructuras no están preparadas para vientos de esa intensidad.
La evolución del evento será monitoreada durante toda la jornada por las autoridades, que recomiendan a los vecinos mantenerse informados a través de los canales oficiales y evitar exponerse innecesariamente.




