El gobernador de Chubut, Ignacio «Nacho» Torres, se metió de lleno en la interna del PRO y criticó duramente las disputas internas del partido. En diálogo con Radio con Vos, el mandatario reveló que ninguno de los gobernadores del espacio fue consultado antes de la publicación de un manifiesto con críticas al gobierno de Javier Milei.
«Generó molestias», afirmó. Y sentenció: «Hay vanidades y egos que generan rispideces». Torres también advirtió que los gobernadores tienen «la responsabilidad de conformar un espacio republicano y federal» y que el PRO «no puede ser un espacio sumiso».
«No nos consultaron»: el enojo de los gobernadores por el manifiesto anti Milei
En el último tiempo, el PRO levantó el perfil y busca recuperar el protagonismo perdido rumbo al 2027 electoral. Además de realizar varios actos en la Ciudad y distintos puntos del país, sacaron algunos comunicados que generaron tensiones con el gobierno de Javier Milei. Este último punto causó también cierto ruido interno, en especial con los gobernadores del espacio, que necesitan mantener una relación institucional con Nación.
Torres fue contundente al respecto: «La Fundación Pensar tiene su propia dinámica, pero sí se discutió que cada vez que saquen un comunicado seamos consultados. Como no lo hicieron, generó molestias». El mandatario chubutense dejó en claro que los gobernadores del PRO no quieren quedar atrapados en las disputas entre el partido y la Casa Rosada.
«Los gobernadores estamos abocados a la gestión»: la crítica de Torres a los comunicados
«Los que gobernamos tenemos menos tiempo para sacar comunicados», apuntó Torres. El gobernador diferenció la labor de los mandatarios provinciales de la de los dirigentes porteños del PRO. «Los gobernadores estamos muy abocados a la gestión. Escucho que se habla mucho de candidaturas, pero es muy de microclima. Hay que abrir la ventana y escuchar a la gente. Después habrá tiempo para hablar de eso», señaló.
Para Torres, la prioridad es resolver los problemas de la gente, no perder el tiempo en disputas internas. Su mensaje es claro: los gobernadores del PRO tienen una agenda propia, diferente a la de los dirigentes que operan desde la Ciudad de Buenos Aires.
«Vanidades y egos que generan rispideces»: la frase que encendió la interna
La frase más contundente de Torres llegó casi al final de la entrevista. «Después hay vanidades y egos que generan rispideces», deslizó el mandatario. Sin embargo, aclaró: «No reniego de que el PRO tenga aspiraciones de poder. Es un partido que tiene una historia y gobernó. Sentó las bases de discusiones incómodas que después retomó este Gobierno».
Torres también diferenció las visiones de las provincias de las que hay en la capital: «PRO federal o porteño es una discusión de hace 10 años». El gobernador dejó en claro que los mandatarios provinciales tienen una mirada más pragmática y menos ideológica que el núcleo duro del partido en la Ciudad.
«No puede ser un espacio sumiso»: el PRO debe ser protagonista
Torres fue claro sobre el rol que debe tener el PRO de cara al futuro. «El PRO tiene que construir y no puede ser un espacio sumiso. Hay que ser protagonistas», expresó. El gobernador reclamó un rol más activo para el partido, sin quedar atado al gobierno de Javier Milei ni tampoco a una oposición destructiva.
«Tenemos la responsabilidad de conformar un espacio republicano y federal. Hay que salir del sistema pendular, de que es Milei o el abismo», aseveró. Sobre una posible candidatura presidencial, esquivó dar una respuesta contundente: «Vamos a trabajar en el armado de un espacio republicano y federal, una alternativa de poder. Después veremos la discusión de quién encabeza o no».
El caso Adorni: «Es un golpe anímico para la población»
Por último, Torres se refirió al caso del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. «Hay que separar lo político de lo judicial. Pero es un golpe anímico para la población, que está haciendo un esfuerzo muy grande. Hay que ser muy cuidadoso con estas cosas en un momento de recesión», afirmó.
El gobernador evitó meterse de lleno en el escándalo judicial, pero advirtió sobre el impacto político que tiene en un contexto económico complejo. Su mensaje es un llamado a la clase política a ser responsable y no generar más incertidumbre en la población.
