La Municipalidad de Rawson recibió una notificación formal del Banco del Chubut S.A. que intima a desocupar un espacio donde funciona la fábrica municipal de adoquines, la cual produce entre 1.500 y 2.000 por día, además se llevan acabo programas de desarrollo económico y trabajo cooperativo, en la que trabajan más de 25 personas.
En el marco de un contrato de comodato con vigencia hasta 2027, la intimación establece un plazo de sesenta días corridos desde su recepción para la restitución del inmueble, que deberá ser entregado libre de ocupantes y bienes y en condiciones acordes a su uso.
En el predio funcionan la Agencia de Desarrollo Económico de Rawson (ADER), la Fábrica de Adoquines Municipales (FAMU), el Consorcio Parque Industrial Rawson (CoPIR) y cooperativas de trabajo —entre ellas “Cascos Amarillos”—, conformando una unidad productiva activa con funcionamiento sostenido.
Cabe resaltar que dicho inmueble fue recuperado previamente por la Municipalidad tras encontrarse en estado de ocupación irregular.
Un espacio recuperado y puesto en funcionamiento
El gerente de la ADER, Fernando Vosecky, destacó el funcionamiento del espacio, donde se concentran diversas iniciativas productivas, y explicó que la puesta en marcha de la FAMU demandó un proceso sostenido desde 2024, que incluyó el traslado de equipamiento y la adecuación del lugar.
Asimismo, indicó que el edificio no contaba con condiciones básicas al momento de su recuperación, por lo que el Municipio ejecutó obras de infraestructura para garantizar su funcionamiento, incorporando servicios esenciales y mejoras en el entorno con recursos propios.
En relación a la producción detalló que, además de adoquines, se elaboran ladrillos ecológicos destinados a programas sociales como el Plan Calor, en una articulación que integra reciclaje, acción social y desarrollo productivo.
“Desde la ADER dictamos más de 15 capacitaciones y llevamos adelante iniciativas como ‘ADER en la Mesa’ y el Programa Beneficios e Incentivos al Productor Local, orientadas al acompañamiento de emprendedores locales. Además, avanzamos en la instalación de un invernáculo para una huerta orgánica destinada a residentes del complejo de casas tuteladas y jardines municipales”, detalló Vosecky.
Producción sostenida y esquema de trabajo articulado
Por su parte, el director de Proyectos, Mariano Ayup, remarcó el trabajo sostenido que permitió poner en funcionamiento la FAMU, tras más de un año y medio de tareas de recuperación y organización del predio.
Según detalló, el espacio se encontraba en condiciones críticas al inicio de la intervención, lo que requirió una etapa de articulación con la cooperativa de trabajo y una posterior puesta en valor integral. A partir de ese proceso, se consolidó un esquema conjunto entre la FAMU, la ADER y el CoPIR, que hoy sostiene la producción.
“Actualmente estamos en plena producción, trabajando de lunes a sábado, con una fabricación diaria constante”, indicó Ayup. Al respecto, precisó que la planta produce entre 1.500 y 2.000 adoquines por día, además de ladrillos de calefacción destinados a programas sociales como el Plan Calor.
Parte de esta producción ya fue utilizada en intervenciones urbanas, como obras de veredas, espacios recreativos y sectores de la ciudad donde se ejecutan tareas de adoquinado, así como también a través de convenios con instituciones.
“Esta planta fue pensada para reducir costos y fortalecer el desarrollo local, con impacto directo en los vecinos. Contamos con materia prima en la zona, lo que nos permite sostener una producción a bajo costo. Es una fábrica en marcha, que acompaña el crecimiento de la ciudad”, cerró Ayup.
En este contexto, la intimación impacta de manera directa en la continuidad de un espacio que concentra producción, capacitación y trabajo articulado, sostenido con inversión municipal y con efectos en el desarrollo productivo, el acompañamiento a vecinos y el crecimiento sostenido de la ciudad capital.




