Este martes marca el inicio de un capítulo crucial en la historia judicial argentina con el comienzo del segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona
Tras la anulación del primer proceso debido a un escándalo institucional, el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro retoma la causa desde cero. La fiscalía y las querellas llegan con una exigencia unificada: evitar maniobras dilatorias de las defensas para garantizar un debate eficaz que determine, finalmente, las responsabilidades penales sobre el deceso del astro.
El equipo médico en el banquillo y la sombra de la nulidad
El debate judicial vuelve a centrarse en la figura de homicidio simple con dolo eventual. En el banquillo de los acusados se encuentran nuevamente el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz, junto a otros cinco profesionales de la salud. La acusación sostiene que el equipo médico fue deficiente y que sus acciones —u omisiones— condujeron al desenlace fatal del 25 de noviembre de 2020.
El antecedente inmediato es complejo: el proceso anterior quedó invalidado tras la destitución e inhabilitación de la jueza Julieta Makintach. Por ello, tanto la fiscalía, representada por Patricio Ferrari, como los abogados de la familia, entre ellos Mario Baudry y Fernando Burlando, insisten en que el Código Procesal debe aplicarse con rigor para impedir que el juicio se empantane nuevamente. «Esperamos que sea todo muy tranquilo y que arranque bien», señalaron las querellas en la previa.
Expectativa familiar y un cronograma de audiencias riguroso
La sala de audiencias contará con la presencia de las hijas del Diez, Dalma y Gianinna, además de Claudia Villafañe, Jana y Verónica Ojeda. El juicio se desarrollará los días martes y jueves, en jornadas intensas de 10 a 17 horas. A diferencia del intento anterior, incluso algunas defensas han manifestado su deseo de que el proceso sea «más rápido y claro», reconociendo que la incertidumbre prolongada afecta a todas las partes involucradas.
Lo que se pone en juego en San Isidro excede lo técnico; es la búsqueda de justicia por el ídolo popular más grande de la Argentina. Con las pruebas preparadas «hasta el último detalle», según afirman los abogados acusadores, el objetivo es superar las trabas procesales para que el expediente avance hacia una sentencia definitiva. El país vuelve a mirar hacia los tribunales, esperando que esta vez la balanza de la justicia logre sostenerse sin interrupciones.




