La comunidad educativa de la Escuela n°37 de Trevelin se encuentra en estado de alerta y profunda indignación
Lo que comenzó como una denuncia por la presencia de roedores en las aulas derivó en un conflicto institucional sin precedentes. Según revelaron los padres de los alumnos, la respuesta de la vicedirectora ante la crisis sanitaria fue tan rudimentaria como insólita: sugirió formalmente introducir felinos en el edificio para combatir la plaga, una propuesta que incluso quedó asentada en actas oficiales.
Una solución insólita y denuncias de falta de higiene
La crisis en el establecimiento ubicado en Avenida San Martín y Rogero estalló cuando los estudiantes hallaron heces de ratón entre sus materiales de estudio. Ante el reclamo de las familias, la vicedirectora a cargo, Marina Agüero, planteó la polémica idea de «traer gatos» como método de control. «Esperamos respuestas claras y no que se nos diga eso en una reunión oficial», manifestó Abigail, madre de una alumna, en diálogo con medios locales.
La desconfianza de los padres se agudizó al descubrir que, supuestamente, las clases continuaron el lunes pasado bajo la promesa de que el edificio estaba en condiciones, a pesar de que los indicios de suciedad persistían. La falta de un protocolo de desratización profesional y serio ha llevado a que una gran parte de la matrícula escolar deje de asistir por temor a enfermedades zoonóticas.
Irregularidades administrativas y persecución laboral
El conflicto sanitario destapó, además, presuntas irregularidades en el manejo de la escuela. Los padres denunciaron que las actas de las reuniones fueron adulteradas con corrector y que existe una falta de transparencia total por parte de la Delegación Administrativa. Según los testimonios recolectados, el personal de la institución habría sufrido persecución laboral, con advertencias de sanciones si filtraban imágenes de los roedores o información a los medios de comunicación.
Bajo la presión de las familias, finalmente se logró concretar una fumigación, aunque la relación con la conducción escolar está quebrada. Los padres exigen garantías edilicias y sanitarias firmadas antes de retomar la presencialidad. Se espera que la reunión programada para esta tarde defina el futuro del ciclo lectivo en un clima de máxima tensión institucional.




