Las gafas inteligentes con inteligencia artificial se están convirtiendo en un fenómeno masivo en China. Impulsadas por subsidios gubernamentales y la feroz competencia entre gigantes tecnológicos como Xiaomi y Alibaba, estas herramientas prometen facilitar la vida cotidiana.
Pero también abrieron una puerta oscura: estudiantes las usan para traducir documentos, comparar precios en tiempo real y, lo más alarmante, copiar en los exámenes universitarios. Por tan solo 6 dólares al día, cualquiera puede alquilar un par y acceder a respuestas de matemáticas e inglés con un simple gesto. Mientras las autoridades ya comenzaron a prohibirlas en los exámenes nacionales, los profesores enfrentan una batalla invisible en las aulas.
El auge de un mercado multimillonario impulsado por el Estado chino
El mercado de gafas inteligentes con IA en China está despegando a velocidad récord. Según datos de IDC, en 2025 se enviarán al país 2,5 millones de pares de estas gafas, lo que representa el 16,7% del mercado mundial. Gigantes tecnológicos como Xiaomi, Alibaba y el fabricante de vehículos eléctricos Li Auto lanzarán este año diversas líneas de productos con funciones que van desde el seguimiento en tiempo real de calorías hasta la creación de experiencias cinematográficas inmersivas.
El gobierno chino también jugó un papel clave: incluyó las gafas inteligentes en su programa nacional de subsidios para impulsar el consumo, ofreciendo un descuento del 15% con un tope de hasta 73 dólares. Los precios de los productos oscilan entre los 270 y los más de 1000 dólares, dependiendo del modelo y las prestaciones.
El negocio paralelo: alquiler por día para estudiantes que quieren aprobar sin estudiar
En la plataforma de comercio electrónico Xianyu, decenas de vendedores ofrecen servicios de alquiler de gafas con IA. Ke Changsi, un empresario de Shenzhen, alquila gafas Rokid y Quark. En los últimos cuatro meses, tuvo más de 1000 clientes. Los precios de alquiler oscilan entre 6 y 12 dólares al día, según el modelo.
Los usos son variados. Algunos clientes las utilizan para traducir señales de tráfico cuando viajan al extranjero o interpretar reuniones de negocios con clientes extranjeros. Otros las usan como teleprompters en discursos públicos. Pero la demanda más preocupante proviene de los estudiantes que necesitan gafas para los exámenes. En la red social Xiaohongshu, Ke anuncia que las gafas pueden responder preguntas de inglés y matemáticas. Los usuarios controlan el dispositivo con un pequeño mando a distancia con forma de anillo.
“Podía suspender cualquier asignatura”: el testimonio que expone el fraude
Vivian, una estudiante universitaria de la provincia de Hebei, es usuaria de las gafas inteligentes Rokid AI. Las usa para orientarse cuando va en moto y, cuando compra ropa, fotografía discretamente las etiquetas de precio para compararlas con los precios online antes de realizar la compra. Pero también hizo algo más. “Podía suspender cualquier asignatura”, declaró a Rest of World, pidiendo usar un seudónimo para poder hablar con libertad. Vivian usaba un escáner para leer las preguntas de los exámenes y ver las respuestas en la pantalla. Algunos compañeros alquilaban el dispositivo para usarlo durante las pruebas.
En exámenes importantes de China, como el examen nacional de ingreso a la universidad y el examen de la función pública, el uso de gafas inteligentes ya está prohibido. Pero en los exámenes escolares regulares, los profesores prácticamente no pueden detectar a los estudiantes que usan estas herramientas para hacer trampa.
La ciencia confirma el peligro: con IA, un alumno promedio puede estar entre los 5 mejores
Investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong conectaron las gafas Rokid con ChatGPT 5.2. Un participante que llevaba las gafas obtuvo una puntuación que lo situó entre los 5 mejores de una clase de más de 100 estudiantes. El equipo de investigación también desarrolló sistemas para ayudar a los profesores a detectar gafas con inteligencia artificial, según declaró Zili Meng, profesora adjunta de la universidad.
Meng afirmó que, para ampliar los casos de uso de las gafas con IA, la industria necesita una arquitectura común que permita a los desarrolladores crear aplicaciones más innovadoras, de forma similar a como se crean aplicaciones en Android e iOS.
El lado oscuro del dispositivo: peso, batería y el temor a las grabaciones ocultas
A pesar del boom, las gafas inteligentes aún presentan varios inconvenientes para el uso diario. Pueden pesar hasta 50 gramos, el doble que unas gafas normales. La batería suele agotarse en pocas horas y hay que guardarlas en el estuche de carga con frecuencia. Liu Zhigang, un estudiante universitario de la provincia de Zhejiang, compró unas gafas Rokid por unos 465 dólares. Le resultaba incómodo tener que gritar “¡Rokid, pague!” en la tienda para hacer pagos digitales, y en verano el dispositivo se calentaba, provocándole sudoración.
Un influencer de redes sociales de Hangzhou, que pidió anonimato porque anteriormente trabajó con fabricantes de gafas inteligentes con IA, probó las gafas Rokid durante una semana después de que la empresa le pagara por publicar un anuncio. “No me resultaron de mucha ayuda”, declaró. Intentó usarlas para la navegación mientras conducía y descubrió que el constante cambio de atención entre la carretera y la pantalla era peligroso.
A muchas personas también les preocupa que las gafas con inteligencia artificial se utilicen cada vez más para grabar vídeos de forma encubierta. La mayoría tienen luces LED que parpadean cuando la cámara está activa, pero ya existen pegatinas en el mercado para tapar estas luces.
El futuro: ¿una herramienta útil o una amenaza para la integridad académica?
El mercado chino de gafas inteligentes con IA está en pleno auge. Las marcas nacionales compiten por integrar esta tecnología en la vida cotidiana, con funciones que van desde la traducción simultánea hasta el reconocimiento de objetos. Pero el uso masivo por parte de estudiantes para hacer trampa en los exámenes abrió un debate que las autoridades aún no logran resolver.
Por ahora, las gafas de Meta, fruto de la colaboración entre Ray-Ban y Oakley de EssilorLuxottica, permiten tomar fotos y escuchar música. El último modelo Ray-Ban Display de Meta, con pantalla integrada, solo está disponible en Estados Unidos. Pero en China, la innovación avanza a paso firme, y con ella, también las trampas.




