Gianinna Maradona declaró durante más de cinco horas y describió las deplorables condiciones de la última casa de su padre.
La segunda semana del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona alcanzó su punto máximo de dramatismo este martes. Gianinna Maradona, quien brindó un testimonio de más de cinco horas, terminó rompiendo en llanto y solicitando un cuarto intermedio tras sentirse «hostigada» por el abogado defensor del neurocirujano Leopoldo Luque, Francisco Oneto.
El enfrentamiento se produjo durante el contrainterrogatorio, cuando el letrado elevó el tono de sus preguntas, lo que motivó la intervención de los jueces para exigirle que cuidara las formas. El momento derivó en un fuerte cruce con Fernando Burlando, abogado de la querella, antes de que el tribunal detuviera la audiencia por 15 minutos para que la testigo pudiera recuperarse.
«Me quería morir con él»: el desgarrador relato de Gianinna
Durante su declaración, Gianinna abrió su corazón sobre el impacto emocional que significó la pérdida de su padre:
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Deseo de muerte: Confesó que, tras el fallecimiento el 25 de noviembre de 2020, pasó meses pidiéndole a su padre que «la llevara con él», llegando a necesitar asistencia psiquiátrica y medicación para sobrellevar la angustia.
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Lecciones de vida: Destacó que Diego fue un padre «re presente» que le enseñó «todo lo que sí y todo lo que no» en la vida.
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El dolor familiar: Lamentó profundamente que sus sobrinas no hayan podido disfrutar de Diego como abuelo, tal como lo hizo su propio hijo.
Las condiciones de la muerte: «El abdomen le tapaba la cara»
Gianinna aportó detalles crudos y técnicos sobre el estado físico de Maradona en sus últimas horas y las condiciones de la vivienda en el barrio San Andrés:
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Estado físico: Describió que al entrar a la habitación tras el deceso, vio a su padre «deformado» por la hinchazón. «Desde la puerta no lograba ver su cara porque el abdomen lo tapaba. Las manos estaban deformadas, la panza parecía que iba a explotar», relató.
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Internación deficiente: Calificó la casa como «desagradable» e inadecuada para una internación domiciliaria. Reveló que tras el fallecimiento encontró ropa hecha bollos, mantas con olor a orina en cajas y comida en mal estado en las heladeras.
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Faltante de medicación cardíaca: Aseguró que su padre tomó remedios para el corazón desde el año 2000, pero que en la internación final «las únicas pastillas que tomaba eran las que le daba la psiquiatra Cosachov», contradiciendo la postura de la defensa que alega que no requería tratamiento cardiológico.
La estrategia de Leopoldo Luque
A diferencia de etapas anteriores, Leopoldo Luque ha decidido asistir a todas las jornadas de este juicio en 2026. Su defensa busca desacreditar los testimonios de las hijas, enfocándose en la supuesta autonomía de Maradona y en que el tratamiento se centraba en las adicciones y no en una patología cardíaca preexistente.
El juicio continúa bajo una atmósfera de extrema sensibilidad, con la familia Maradona enfrentando cara a cara a quienes consideran responsables de una «puesta en escena» que terminó con la vida del máximo ídolo argentino.




