El rugido de los motores volvió a adueñarse de la Ciudad de Buenos Aires en una jornada que quedará marcada a fuego en la historia del automovilismo nacional
Franco Colapinto, el piloto del momento, protagonizó un Road Show inolvidable en los bosques de Palermo, donde miles de fanáticos se congregaron para brindarle un recibimiento que superó cualquier expectativa.
Una comunión única con el público argentino
Desde temprano, una multitud colmó el circuito callejero improvisado en Palermo para ver de cerca al corredor del Alpine F1 Team. El ex piloto de Williams Racing no pudo ocultar su asombro ante la marea de gente que coreaba su nombre. «Es impresionante. Estoy re contento de estar acá. Se me pone la piel de pollo», confesó emocionado, destacando el vínculo inquebrantable que mantiene con sus seguidores locales tras su ascenso a la máxima categoría.
Para Colapinto, este evento representó mucho más que una simple exhibición técnica; fue la concreción de un anhelo que lo acompañó desde sus inicios en el karting. “Es algo que no me imaginaba y sí soñaba, pero no pensé que iba a llegar tan pronto”, admitió el joven talento, visiblemente conmovido por el calor de las tribunas en su regreso al país.
Potencia, humor y el Lotus E20 en pista
Fiel a su estilo auténtico y desfachatado, Franco también se tomó un tiempo para bromear con la prensa sobre su desempeño a bordo del Lotus E20. Si bien aclaró que las primeras vueltas serían de reconocimiento y cautela para cuidar la unidad, lanzó una promesa que hizo delirar a los presentes: “Ahora vamos a hacer unas vueltitas, y el último arranca a las 16 y lo fundimos todo”.
El evento en Palermo no solo ratificó el fenómeno «Colapinto» en Argentina, sino que también demostró que el país sigue vibrando con la Fórmula 1. Cada aceleración del motor V8 fue acompañada por gritos y banderas, cerrando una jornada donde el piloto cumplió el sueño de correr frente a su gente, reafirmando que su camino en la élite del deporte motor recién comienza.




