Un verdadero tsunami de optimismo financiero sacude las estructuras de la City porteña y los principales centros financieros globales, desatando una euforia inversora que no se registraba en la República Argentina desde hace décadas.
En una jornada marcada por un agresivo reposicionamiento de capitales internacionales hacia los activos domésticos, los indicadores de confianza del mercado internacional se pulverizaron a la baja, quebrando barreras técnicas que los analistas consideraban inalcanzables en el corto plazo. El quiebre del aislamiento financiero pone al país a las puertas de un hito histórico que cambiará de forma definitiva el rumbo macroeconómico de la nación.
La histórica jornada bursátil consolidó una tendencia que asombra a Wall Street. El riesgo país continúa con una profundizada tendencia a la baja y, al promediar la rueda de operaciones de este viernes, el índice que elabora el banco norteamericano JPMorgan se posicionó de forma impactante en los 433 puntos básicos.
Este desplome monumental de la tasa de sobrecosto estatal mantiene el vertiginoso proceso de recuperación de confianza que se inició el jueves, posicionando al Gobierno a un paso de perforar la zona crítica de los 400 puntos.
El veredicto de las calificadoras que desató la lluvia de dólares
El origen de esta espectacular compresión de tasas no es casual, sino que responde a un contundente e histórico respaldo unánime por parte de las tres agencias más influyentes del mercado de bonos mundial. La mecha de la euforia se encendió tras la mejora formal de la nota de la deuda pública soberana por parte de la agencia Standard & Poor’s (S&P). A este espaldarazo técnico se sumó la acción de Fitch Ratings, que la semana pasada también había elevado la calificación de los títulos argentinos. Por si fuera poco, la poderosa Moody’s ya adelantó de forma oficial que en su revisión programada para el próximo mes de julio evaluará exhaustivamente la deuda argentina, existiendo una firme expectativa de que aplique una nueva e inmediata mejora en la nota crediticia.
Las consideraciones de este triunvirato financiero internacional poseen un impacto directo y demoledor sobre el flujo de divisas. Por estrictos reglamentos internos de gobernanza corporativa, una enorme cantidad de fondos de inversión que manejan carteras de activos multimillonarias tienen terminantemente prohibido colocar dinero en países con malas calificaciones crediticias o notas de «default técnico». El histórico ascenso en la escala de solvencia desbloquea automáticamente estos gigantescos fondos globales, poniendo a disposición una masa de dinero masiva de inversores interesados en comprar títulos argentinos. Esto dispara de inmediato el precio de los bonos públicos y provoca, por decantación, una abrupta e indispensable baja en la tasa de interés que deben convalidar las empresas locales para financiarse.
Boom bursátil y el sueño de reingresar al mercado de crédito mundial
El objetivo de máxima de la conducción económica conducida por la Casa Rosada está a la vuelta de la esquina: en caso de que el índice de JPMorgan perfore de forma definitiva los 400 puntos básicos, se afirmará con total solidez la viabilidad de que la Argentina pueda volver por la puerta grande a los mercados voluntarios de crédito internacional. En forma paralela a la euforia de la renta fija, el mercado accionario vive sus horas de gloria: la firma MSCI decidirá en tan solo dos semanas si saca de una vez por todas a la Argentina de su humillante calificación de “standalone” (país aislado y fuera de toda órbita de inversión) para ubicarla dentro de la categoría de “mercado de frontera”; la aspiración de máxima del Gobierno es lograr el salto directo a “mercado emergente”.
Dado que las decisiones de los índices MSCI orientan de forma matemática a las corporaciones para comprar o vender papeles de una nación, las acciones argentinas experimentaron un despegue fulminante. Al promediar la rueda, el índice líder MERVAL registraba una sólida suba del 0,5%, mientras que las acciones locales que cotizan en la Bolsa de Nueva York (ADRs) también experimentaban marcados avances bajo un clima de negocios inmejorable. Aunque los bonos soberanos operan transitoriamente con un resultado mixto debido a lógicas tomas de ganancias tras las subas previas, la tendencia de fondo consolida un cambio de paradigma financiero que acerca al país hacia la normalización económica definitiva.
