Una despiadada y multimillonaria ola de ciberdelitos tiene en jaque absoluto a la población más vulnerable de la costa chubutense, desatando la indignación de toda la comunidad. Bandas de estafadores virtuales altamente organizadas han desplegado una agresiva cacería digital dirigida de forma casi exclusiva a los adultos mayores de la región.
Mediante engaños telefónicos sumamente sofisticados, los delincuentes logran romper las barreras de seguridad de sus víctimas, apoderándose de los ahorros de toda su vida y dejándolos sumidos en deudas financieras que se vuelven una pesadilla imposible de afrontar.
La crítica e inquietante situación obligó a una inmediata intervención de los organismos de seguridad y la Justicia provincial. La Fiscalía de Puerto Madryn y la División Policial de Investigaciones (DPI) emitieron una severa advertencia preventiva tras detectar un incremento drástico en las denuncias vinculadas a esta modalidad delictiva.
Las maniobras fraudulentas utilizan llamados telefónicos engañosos estructurados minuciosamente para acceder de manera remota a los teléfonos celulares, cuentas bancarias y billeteras virtuales de los damnificados, provocando vaciamientos de fondos y pérdidas económicas verdaderamente devastadoras.
El truco del descuento falso: Las marcas que usan los delincuentes
La letal estrategia de los ciberdelincuentes se basa en ganarse la confianza inmediata de las víctimas fingiendo ser representantes de compañías y organismos de amplísima presencia pública. Entre las instituciones cuyos nombres son burdamente utilizados de manera fraudulenta figuran firmas como Camuzzi Gas del Sur, Naranja X, el Banco del Chubut, además de reconocidas cadenas de supermercados. A través de la línea telefónica, los delincuentes seducen a los jubilados ofreciéndoles supuestos descuentos especiales para la tercera edad, beneficios exclusivos o promociones comerciales imbatibles, logrando captar su atención sin levantar sospechas.
Una vez que establecen el vínculo y debilitan las alertas de la víctima, los estafadores ejecutan el golpe técnico. Exigen la descarga inmediata de aplicaciones específicas desde plataformas oficiales como Google Play o Play Store bajo la mentira de que son herramientas obligatorias para validar la promoción. En realidad, estas aplicaciones permiten a los delincuentes observar la pantalla del dispositivo en tiempo real y tomar el control remoto total del teléfono celular. Por si fuera poco, solicitan de forma complementaria el envío de fotografías del Documento Nacional de Identidad (DNI) y selfies bajo el argumento de completar trámites burocráticos. Con el control del dispositivo y los datos biométricos, los atacantes vulneran las aplicaciones financieras sin ninguna autorización.
Créditos millonarios a sola firma: El calvario de los jubilados
Los investigadores de la DPI explicaron que una de las maniobras más destructivas y frecuentes de estas bandas consiste en gestionar de forma exprés créditos preaprobados a nombre de los abuelos damnificados a través de las bancas móviles. Una vez que los fondos del préstamo son depositados por la entidad financiera, los delincuentes transfieren el dinero en cuestión de segundos hacia una red de cuentas puente controladas por los autores de la estafa, desapareciendo sin dejar rastro. Los perjuicios económicos resultan en sumas millonarias irreparables que destruyen la economía familiar.
Frente a la gravedad de este escenario, la Justicia reiteró recomendaciones vitales: jamás instalar aplicaciones sugeridas por desconocidos, nunca compartir contraseñas, usuarios ni códigos de verificación, y bajo ningún concepto enviar fotos del DNI o selfies a terceros. En caso de ser víctima, los investigadores solicitan de forma urgente conservar toda la evidencia digital disponible —como registros de llamadas, capturas de pantalla, mensajes y aplicaciones instaladas— y acudir inmediatamente a radicar la denuncia penal ante las autoridades correspondientes.
