Mientras la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel aún no cesa, el Reino Unido ya mira hacia el día después.
La ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, presidirá este jueves una reunión virtual con 35 países para analizar las medidas que permitan reabrir el estrecho de Ormuz, el paso estratégico controlado por Teherán por donde circula cerca del 20% del transporte marítimo de petróleo a nivel mundial. La convocatoria busca demostrar el liderazgo británico en la región, en un momento crítico donde la diplomacia intenta ganarle terreno a la guerra.
Una coalición que crece: los países que se suman al reclamo
Participarán en la cita los Gobiernos que el pasado 19 de marzo firmaron un comunicado conjunto condenando el cierre parcial del estrecho, entre ellos Francia, Alemania, Chile y Emiratos Árabes Unidos. El 30 de marzo, otros países se sumaron a la iniciativa, ampliando el espectro de una coalición que busca presionar para que el tránsito marítimo se normalice una vez que termine el conflicto.
La videoconferencia no es un hecho aislado. El Reino Unido busca posicionarse como un actor clave en la geopolítica energética mundial, replicando el rol que asumió junto a Francia en la Coalición de Voluntarios para Ucrania, que busca asegurar la paz en la antigua república soviética cuando se ponga fin al conflicto con Rusia.
El estrecho de Ormuz, el cuello de botella del petróleo mundial
El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es uno de los puntos más sensibles del comercio energético global. Por sus aguas transita aproximadamente el 20% del petróleo que se consume en el mundo. Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel atacaron Irán, el paso ha sufrido interrupciones parciales que dispararon el precio del crudo por encima de los US$100.
La reapertura del estrecho es clave no solo para la estabilidad de los mercados energéticos, sino también para la economía global, que ya viene sintiendo el impacto de la volatilidad en los precios de los combustibles.
El liderazgo británico en medio de la tensión diplomática
Al organizar esta videoconferencia, el Reino Unido quiere demostrar su capacidad de convocatoria y su liderazgo en la escena internacional. Las fuentes consultadas señalaron que la iniciativa busca coordinar esfuerzos entre los países afectados por el cierre parcial del estrecho y delinear una estrategia común para cuando termine la guerra.
La reunión de este jueves será un termómetro de la voluntad política de las naciones involucradas para presionar por la reapertura del paso. Y también una prueba del peso que el Reino Unido intenta recuperar en una región donde históricamente tuvo influencia, pero que en los últimos años estuvo dominada por otras potencias.
Un paso estratégico que define el futuro energético global
El estrecho de Ormuz no es solo una vía de navegación. Es el cuello de botella del petróleo mundial, el lugar donde se juega una parte central de la seguridad energética de Occidente. Su cierre parcial, en el marco de una guerra que ya lleva más de un mes, disparó las alarmas en las principales economías del mundo.
La convocatoria británica a 35 países es una señal de que, más allá de las armas, la diplomacia ya empezó a moverse para asegurar que, cuando la guerra termine, el tránsito de los buques petroleros pueda reanudarse con normalidad. Y que el estrecho de Ormuz no quede atrapado para siempre en el fuego cruzado.




