En un nuevo pico de hostilidad diplomática, el gobierno de Irán lanzó duras acusaciones contra Estados Unidos, denunciando «múltiples traiciones» que han dinamitado los procesos de negociación recientes
El portavoz de la Cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó que la confianza en Washington se ha quebrado debido a violaciones sistemáticas del derecho internacional y acciones militares directas que complican la estabilidad en una región ya convulsionada.
Negociaciones fallidas y mediación de Pakistán
El centro de la disputa se sitúa en las conversaciones llevadas a cabo en Islamabad. Según Teherán, el país presentó una propuesta de diez puntos en respuesta a un plan estadounidense, utilizando a Pakistán como el único mediador oficial reconocido. Sin embargo, los esfuerzos diplomáticos parecen haber llegado a un punto muerto.
Baghaei subrayó que en menos de un año, Estados Unidos habría ejecutado acciones militares en territorio iraní en dos oportunidades, lo que para el funcionario obliga a su país a «protegerse de las intrigas del enemigo». Esta postura responde también a las críticas del presidente Donald Trump, quien responsabilizó a Irán por la falta de acuerdos, alegando que el régimen persa se niega a ceder en sus ambiciones nucleares.
Alerta máxima en el Estrecho de Ormuz
Lejos de las mesas de diálogo, el conflicto ha escalado al plano operativo en un punto neurálgico del comercio global: el Estrecho de Ormuz. Irán ha reforzado su control militar sobre el tránsito marítimo, advirtiendo que cualquier embarcación que se aproxime a sus zonas de vigilancia será considerada hostil.
Esta medida incrementa drásticamente los riesgos de un choque directo en el mar, afectando no solo la seguridad regional sino también la estabilidad de los mercados energéticos internacionales. Ante lo que consideran cambios de postura erráticos por parte de la Casa Blanca, las autoridades iraníes ratificaron que no aceptarán nuevas condiciones bajo presión militar.




