La realidad económica de los hogares argentinos atraviesa un escenario crítico que ya se refleja con crudeza en los registros bancarios
Según los últimos datos estadísticos del sistema financiero, la morosidad de las familias en el cumplimiento de préstamos y compromisos crediticios trepó al 11,2%, marcando el índice de incumplimiento de pago más alto de las últimas dos décadas.
Un derrumbe que superó los niveles de la pandemia
El indicador de cuentas irregulares encadenó 16 meses de subas consecutivas, superando con holgura los peores momentos de la crisis sanitaria y ubicándose en máximos que no se registraban desde el año 2004.
Este fenómeno financiero no es aislado, sino que responde de manera directa a un entorno macroeconómico contractivo que golpea la economía diaria a través de tres factores principales:
- La persistente pérdida del poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación.
- El retroceso y estancamiento del empleo formal en el sector privado.
- El cierre continuo de pequeñas y medianas empresas (PyMEs) en todo el territorio nacional.
La imposibilidad de afrontar las deudas ya dejó de ser un problema focalizado: actualmente afecta de manera uniforme a casi la totalidad de las entidades bancarias tradicionales, financieras de consumo y plataformas de crédito digital del país.
Vulnerabilidad y «fragilidad familiar» en ascenso
El impacto del endeudamiento en el tejido social quedó registrado en el Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC), el cual hilvanó 10 meses consecutivos en alza hasta posicionarse en los 5,1 puntos.
Desde el punto de vista técnico, cruzar la barrera de los 5 puntos consolida a los hogares argentinos dentro del rango catalogado como «Fragilidad Familiar», exponiendo el severo desacople existente entre los discursos macroeconómicos oficiales y la realidad de la población.
La velocidad del proceso de endeudamiento encendió las alarmas en el ámbito legislativo, dado que los valores actuales multiplican por cuatro los registros mínimos que se habían reportado a fines de 2024.
»La morosidad récord muestra que cada vez más familias tienen dificultades para sostener sus gastos y cumplir con sus compromisos. Detrás de este dato hay hogares que hacen cuentas todos los días, que recortan gastos y que viven con más incertidumbre sobre cómo llegar a fin de mes», advirtió el diputado nacional de Primero La Patria, Nicolás Trotta.
Tarjetas de crédito para comprar comida
Los analistas del sector financiero pusieron la lupa sobre un dato sumamente preocupante: las carteras irregulares y vencidas avanzan con mayor fuerza en los segmentos de financiamiento al consumo corriente y de montos menores.
Esto evidencia que una porción creciente de la ciudadanía ya no se endeuda para adquirir bienes durables o realizar inversiones, sino que recurre a las tarjetas de crédito y a líneas complementarias de financiamiento con el único fin de cubrir necesidades básicas e indispensables de subsistencia, como alimentos, medicamentos y servicios públicos.
