Boca hizo los deberes en Santiago del Estero y se prendió fuego en la cima de la Zona A. Con un equipo repleto de suplentes, el Xeneize se impuso por 2-1 ante Central Córdoba en el estadio Madre de Ciudades, por la última fecha de la fase regular del Torneo Apertura, y se subió a lo más alto de la tabla con 30 puntos.
Ahora, el equipo de Claudio Úbeda se sienta a esperar que Estudiantes no gane para quedarse definitivamente con el primer puesto y definir todas las instancias eliminatorias en La Bombonera.
Los goles fueron de Alan Velasco y Milton Giménez, dos jugadores que aprovecharon la rotación para reclamar titularidad a los gritos. El descuento de Michael Santos puso suspenso en el complemento, pero no alcanzó para un Ferroviario que ya estaba eliminado y que jugó más por el orgullo que por otra cosa.
El Xeneize mostró carácter en una cancha difícil y se recuperó del golpe anímico que había sufrido durante la semana por la derrota en la Copa Libertadores ante Cruzeiro.
Velasco y Giménez, los héroes que le dieron vida al sueño del primer puesto
El partido se abrió a los 43 minutos del primer tiempo, después de que el VAR le anulara un gol a Milton Giménez por offside a los 27. Pero el destino le tenía guardada una revancha. Alan Velasco, con asistencia de Tomás Belmonte, rompió el cero con un remate que hizo estéril la estirada de Alan Aguerre. Apenas dos minutos después, a los 45, apareció Milton Giménez para empujar un centro de Exequiel Zeballos y poner el 2-0 parcial que silenció el Madre de Ciudades.
Boca se fue al descanso con la ventaja controlada y la sensación de que el partido estaba para goleada. Pero el fútbol, que no entiende de lógicas, le puso un freno de mano en el complemento.
El descuento de Santos que puso suspenso y la defensa que bancó los trapos
A los 11 minutos del segundo tiempo, Michael Santos descontó para Central Córdoba con asistencia de Alejandro Maciel, en una jugada que necesitó revisión del VAR para convalidarse. El gol metió al Ferroviario en partido y obligó a Boca a replegarse, a defenderse con uñas y dientes y a mostrar una faceta que no siempre le sale: la de equipo que sabe sufrir.
Claudio Úbeda movió el banco y mandó a la cancha a Leandro Paredes y Miguel Ángel Merentielpara sostener la pelota, pero el trámite se volvió trabado, friccionado y repleto de faltas. Nazareno Arasa sacó siete amarillas y tuvo que lidiar con un partido caliente que, en su tramo final, pareció más una batalla campal que un encuentro de fútbol.
Un equipo alternativo que respondió y dejó buenas señales
Boca viajó a Santiago del Estero con un once completamente alternativo para preservar a los titulares de cara al partido del martes ante Barcelona de Guayaquil por la Copa Libertadores. Leandro Brey; Juan Barinaga, Nicolás Figal, Marco Pellegrino y Malcom Braida en el fondo; Tomás Belmonte y Williams Alarcón en el medio; Ángel Romero, Alan Velasco y Exequiel Zeballos en la creación; y Milton Giménez arriba.
El rendimiento fue convincente. Los diez suplentes —Barinaga, Pellegrino y Giménez, entre otros— aprovecharon la oportunidad y sumaron puntos en la consideración de Claudio Úbeda, que ahora tiene un problema saludable: le sobran jugadores para armar el once titular.
Lo que viene: la Bombonera como obsesión y el martes que vale una clasificación
Boca necesita que Estudiantes no gane para quedarse con el primer puesto de la Zona A y definir todas las llaves en La Bombonera. Si el Pincha suma de a tres, el Xeneize quedará segundo y perderá la ventaja deportiva que tanto buscó. Mientras tanto, el foco ya se posa sobre el partido del martes ante Barcelona en Guayaquil, donde se juega gran parte de la clasificación a octavos de final de la Copa Libertadores tras el traspié ante Cruzeiro que cortó un invicto de 14 partidos.
Los puntos bajaron en Santiago del Estero, la punta es una realidad y ahora solo falta que el Pincha se tropiece para que la fiesta sea completa. Boca hizo lo que tenía que hacer: ganar, gustar y meter presión. El resto ya no depende de él.
