La guerra por el celular en las aulas y en las casas ya es un problema generalizado. Mientras más escuelas de Trelew y otras ciudades limitan el uso de teléfonos, la psicóloga Virginia González Etienot salió al cruce con un mensaje claro: «El no es no, el sí es sí» .
La especialista remarcó que la clave está en establecer límites claros y sostenidos tanto en el ámbito escolar como en el hogar. Advirtió que una de las principales dificultades aparece cuando las normas no se mantienen en el tiempo y propuso recuperar el aburrimiento como disparador de la creatividad.
«El aburrimiento está directamente relacionado con la creatividad», aseguró. Y dio estrategias concretas para reducir el tiempo frente a las pantallas sin generar traumas.
«Adentro del colegio el teléfono no lo llevo directamente»: la postura firme
González Etienot fue tajante en cuanto a las reglas dentro de la escuela. «Adentro del colegio el teléfono no lo llevo directamente. Y si en el colegio me ven usando el teléfono, la consecuencia tiene que estar«, expresó.
La psicóloga ejemplificó situaciones habituales en las que se flexibilizan las normas y consideró que eso termina debilitando los límites establecidos. Si la regla es «no se puede», no hay vueltas. La consecuencia por incumplir debe ser real, previsible y aplicarse siempre.
La tecnología no es buena ni mala: es una herramienta, pero con reglas
La especialista aclaró un punto fundamental: la tecnología «no es buena ni mala» , sino que se trata de una herramienta cuyo uso depende de cómo se la incorpore en la vida cotidiana. «No la podemos negar como herramienta básica del mundo en el que nos movemos hoy», concluyó.
Pero eso no significa que no haya que poner frenos. Por el contrario, cuanto más presente está la tecnología, más claros deben ser los límites.
Aburrimiento = creatividad: recuperar espacios sin pantallas
Uno de los conceptos más potentes que planteó González Etienot fue el vínculo entre el aburrimiento y la creatividad. «El aburrimiento está directamente relacionado a la creatividad», aseguró. Para la especialista, el uso constante de celulares, redes sociales y videojuegos termina absorbiendo tiempos que podrían destinarse a la imaginación y la exploración personal. Los chicos y adolescentes necesitan aburrirse para inventar, crear y descubrirse a sí mismos. Si cada segundo libre está ocupado por una pantalla, ese proceso se anula.
Validar emociones y estrategias graduales: «Sé que te enojas, te entiendo»
Otro de los puntos clave fue la necesidad de validar las emociones de niños y adolescentes frente a los cambios en los hábitos tecnológicos. «Sé que te enojas, sé que te pone mal, te entiendo«, ejemplificó la psicóloga, al explicar que no se deben minimizar los sentimientos que generan las restricciones. No sirve decir «no es para tanto». Hay que acompañar.
En ese marco, propuso implementar cambios graduales en lugar de prohibiciones absolutas. «Hoy vamos a empezar una hora menos, después toda una tarde y más adelante fines de semana sin teléfono en familia», explicó sobre algunas estrategias posibles. Y un dato no menor: los adultos también deben involucrarse y respetar esos acuerdos. Nada de tener el teléfono en la mesa mientras se le pide al hijo que lo guarde.
La psicóloga Virginia González Etienot dio las claves para poner límites al uso del celular en la escuela y en casa: «El no es no». Reglas claras, consecuencias reales, recuperar el aburrimiento como creatividad y validar emociones. La tecnología es una herramienta, no un dueño.
