En un giro histórico tras más de una década de prohibición absoluta, el Gobierno Nacional habilitó este lunes la comercialización, importación y consumo de vapeadores, cigarrillos electrónicos y dispositivos de tabaco calentado
A través de una serie de normas publicadas en el Boletín Oficial, el Ejecutivo busca tomar el control de un mercado que, a pesar de las restricciones previas, mantenía altos índices de consumo informal, especialmente entre la población joven.
La medida deroga normativas vigentes desde 2011, argumentando que el esquema de prohibición favorecía el contrabando y la fabricación artesanal sin estándares de seguridad.
Un nuevo marco regulatorio para el control estatal
La decisión se formalizó mediante la Disposición 2543/2026 de la ANMAT y la Resolución 549/2026 del Ministerio de Salud. El fundamento principal del cambio de postura radica en la necesidad de fiscalizar los atributos de los productos y la información al consumidor. Según datos del SEDRONAR de 2025, el consumo de vapeadores en estudiantes secundarios alcanza el 35,5%, lo que evidencia que la prohibición no detuvo el acceso.
Para garantizar la trazabilidad, se creó el Registro de Productos de Tabaco y Nicotina (RPTN). Este sistema informatizado obligará a inscribir dispositivos, soluciones líquidas, barras de tabaco calentado y bolsas de nicotina, permitiendo al Estado monitorear su composición y origen.
Equiparación tributaria y lucha contra el contrabando
Con el objetivo de desalentar los canales ilegales, el Decreto 305/2026 equiparó la carga tributaria de estos dispositivos con la del consumo de tabaco tradicional. El Ejecutivo sostiene que los esquemas de prohibición absoluta, frente a mercados tan dinámicos, solo incrementan los riesgos sanitarios al circular productos con concentraciones de nicotina o aditivos desconocidos.
Al regular la actividad, el Estado ahora cuenta con herramientas legales para exigir estándares mínimos de calidad y seguridad, al mismo tiempo que busca proteger a niños y adolescentes mediante restricciones específicas en las prácticas de comercialización.
Voces médicas alertan sobre los riesgos persistentes
A pesar de la regulación, la comunidad médica mantiene la cautela. El neumonólogo Alfredo Morán, expresidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, advirtió que tanto el cigarrillo convencional como el electrónico representan una «puerta de entrada» para diversas patologías.
Según el especialista, el uso de estos dispositivos puede producir daños desde la boca y la laringe hasta los pulmones, aumentando significativamente el riesgo de padecer enfermedades oncológicas y respiratorias crónicas. La legalización, en este sentido, no implica una inocuidad del producto, sino una apuesta por la reducción de daños mediante la fiscalización de lo que hoy se consume de manera clandestina.
