Las autoridades judiciales de la provincia avanzan en la investigación sobre la comercialización y promoción gastronómica de derivados equinos no autorizados para el mercado doméstico.
«La fiscal Florencia Gómez confirmó a otro medio que SENASA aseguró no haber autorizado ni la faena ni el consumo interno. Ya hay más de 20 denuncias de ONG proteccionistas.», lo que desató un fuerte cruce normativo y administrativo.
Avances en la investigación por maltrato animal y ambiental
La polémica por la venta y degustación de carne de burro en Chubut sumó este jueves nuevas derivaciones judiciales. La fiscal especializada en delitos ambientales y maltrato animal, Florencia Gómez, confirmó a Canal 12 Web que la causa continúa avanzando y que actualmente se encuentra en etapa de “averiguación preliminar”.
La investigación se inició luego de la difusión pública de venta en una carnicería y una degustación abierta realizada semanas atrás en un comercio de la ciudad, donde se promocionaron empanadas y distintos productos elaborados con carne de burro.
Según explicó Gómez, el eje de la investigación no pasa solamente por la comercialización, sino también por el posible impacto sobre la especie y el cumplimiento de la normativa nacional vigente.
Declaraciones de la fiscalía: «SENASA declaró en Fiscalía y negó haber autorizado el consumo»
Uno de los puntos centrales de la causa tiene que ver con la intervención del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).
De acuerdo a lo confirmado por Gómez, representantes del organismo nacional se presentaron personalmente en la Fiscalía de Rawson y aseguraron que nunca autorizaron ni la faena para consumo interno ni la comercialización de carne de burro.
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“Hace más de 15 días hay más de 20 denuncias de ONG de protección animal de todo el país y del Mercosur contra el establecimiento”, sostuvo la fiscal en diálogo con este medio.
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“SENASA jamás habilitó la faena ni el consumo”, afirmó la funcionaria judicial.
En ese sentido, explicó que la legislación nacional sí contempla la posibilidad de exportación de equinos, pero no habilita el consumo interno en el país. “No lo digo yo. Lo establece la normativa nacional y lo vienen señalando especialistas y organismos sanitarios”, remarcó.
Límites de la experiencia piloto: “Fue una prueba piloto”, pero quedó bajo investigación
La fiscal indicó además que, según la información reunida hasta el momento, se habría autorizado únicamente una experiencia piloto limitada, aunque aclaró que eso no implicaba autorización nacional para consumo humano.
“Lo que no está permitido, está prohibido”, señaló Gómez.
También cuestionó que la degustación se haya realizado públicamente y con amplia difusión mediática, situación que terminó exponiendo el caso y derivó en múltiples presentaciones judiciales y denuncias de organizaciones proteccionistas. La investigación ahora busca determinar posibles responsabilidades, el alcance de las habilitaciones existentes y si hubo incumplimiento de normas sanitarias y ambientales.
Repercusiones de la degustación: «El antecedente que generó polémica en Chubut»
La comercialización de carne de burro generó un fuerte debate en Chubut y repercusión nacional luego de que se difundieran videos y publicaciones sobre degustaciones realizadas en Trelew.
Especialistas y organizaciones vinculadas a la protección equina cuestionaron la iniciativa y advirtieron sobre la falta de autorización para consumo interno, además de alertar por el impacto sobre una especie cuya reproducción no es sencilla. Mientras tanto, la causa continúa bajo análisis en la órbita de la Fiscalía Ambiental de Rawson y podrían sumarse nuevas medidas en los próximos días.
El marco normativo: «Qué dice la Ley»
A nivel nacional, la comercialización de carne de burro para consumo interno no se encuentra contemplada dentro del marco sanitario vigente. Si bien en Argentina existe la Ley 24.525 y el Decreto Reglamentario 974/98, que regulan la producción e industrialización de carne equina, la normativa está orientada principalmente a la exportación y no habilita automáticamente la venta de carne de burro en el mercado interno.
Además, el Código Alimentario Argentino no incorpora este tipo de carne dentro de las especies autorizadas para comercialización y consumo habitual, por lo que no existen protocolos específicos de faena, control sanitario, trazabilidad ni expendio en carnicerías o comercios habilitados. En ese contexto, cualquier venta destinada al consumo interno puede quedar fuera del circuito formal y ser considerada irregular.
