El Fondo Monetario Internacional (FMI) emitió un severo diagnóstico técnico sobre la calidad y el nivel de precisión del sistema estadístico de la República Argentina.
A través de su último informe de revisión macroeconómica, el organismo multilateral de crédito advirtió formalmente al Poder Ejecutivo de la Nación que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) oficial arrastra un marcado retraso metodológico. Según los equipos técnicos de la entidad financiera, esta parálisis operativa ha dejado al indicador de inflación menos representativo de la canasta de consumo real de la población, por lo que instaron a avanzar de forma urgente en una modernización estructural del marco institucional del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) este martes 26 de mayo de 2026.
La implementación de un nuevo esquema de medición de precios constituía un compromiso explícito asumido por la administración de Javier Milei, cuya puesta en marcha original se había agendado para enero del corriente año tras quedar plasmada en las actas de revisión del acuerdo bilateral suscripto con el FMI en abril de 2025.
Sin embargo, el cronograma de transición entró en una fase de postergaciones administrativas luego de la renuncia del economista Marco Lavagna a la dirección general del INDEC. Frente al congelamiento del proyecto, el ministro de Economía, Luis Caputo, argumentó públicamente que resulta indispensable el desarrollo previo de un relevamiento de campo aún más riguroso antes de modificar las ponderaciones técnicas, con el propósito de que la nueva matriz estadística refleje de manera fiel las mutaciones que sufrieron los patrones de consumo de los hogares tras el último programa de sinceramiento de precios de la economía.
Deficiencias metodológicas y limitaciones en las cuentas nacionales
En las conclusiones del reporte técnico, los analistas de Washington determinaron que, si bien la información macroeconómica provista por los despachos oficiales es en términos generales adecuada para las tareas de supervisión del programa financiero, persisten deficiencias técnicas de relevancia que entorpecen la elaboración de diagnósticos económicos certeros.
El informe hace hincapié en que el IPC nacional vigente se calcula apoyándose en una canasta estructurada sobre los datos recolectados en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) del período 2004/2005, mientras que la demorada reforma busca migrar los ponderadores hacia los parámetros de la ENGHo 2017/2018, corrigiendo un defasaje de casi dos décadas.
Asimismo, el Fondo Monetario encendió luces de alerta sobre la limitada granularidad y precisión analítica detectada en la publicación de las cuentas nacionales, detectando de forma paralela demoras y baches de carácter trimestral en la difusión de las estadísticas correspondientes al sector externo (balanza de pagos y flujos comerciales).
En contraposición a estos reparos, el staff del FMI evaluó de manera positiva la transparencia financiera demostrada por la actual conducción del Banco Central de la República Argentina (BCRA), ponderando la flexibilización en el acceso a la información contable y los progresos consistentes hacia la adopción plena de estándares internacionales de fiscalización bancaria.
Propuesta de asistencia técnica y optimización del control fiscal
Frente al diagnóstico de vulnerabilidad del andamiaje estadístico, el organismo internacional remarcó que el marco jurídico y regulatorio que rige el funcionamiento del INDEC necesita modernizarse con urgencia para blindar su independencia técnica. A tales efectos, el FMI extendió un ofrecimiento formal para desplegar misiones de asistencia técnica presenciales orientadas a subsanar los vacíos metodológicos detectados en los sistemas de recolección de datos y procesamiento de variables de precios.
Finalmente, en lo concerniente a la administración de las cuentas fiscales del sector público nacional, el reporte técnico concluyó que las planillas de ingresos y egresos presentadas por la Secretaría de Hacienda son apropiadas para las metas de supervisión del programa de déficit cero, aunque recomendó de manera enfática mejorar la transparencia y periodicidad de la información sobre operaciones financieras fuera de línea (below-the-line).
Entre los puntos grises señalados, los técnicos del organismo internacional demandaron un desglose exhaustivo y sistemático respecto de los flujos destinados al pago de intereses devengados por los instrumentos de deuda pública soberana de cupón cero, con el fin de evitar distorsiones en el cálculo neto del superávit financiero.
