El marco litúrgico por el 216.º aniversario de la Revolución de Mayo se transformó en el escenario de un durísimo posicionamiento de la Iglesia católica frente al rumbo socioeconómico del país.
Durante el tradicional Tedeum en la Catedral Metropolitana, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, interpeló de forma directa al presidente Javier Milei y a los integrantes de su Gabinete. El prelado reclamó un compromiso urgente con los sectores vulnerables que sufren la parálisis por la falta de empleo y advirtió sobre los riesgos de una fragmentación social irreversible este lunes 25 de mayo de 2026.
Las palabras del jefe de la arquidiócesis porteña resonaron con fuerza en un contexto marcado por el deterioro del poder adquisitivo, la precarización laboral y una creciente desaprobación de la gestión oficial en las encuestas de opinión pública.
Advertencias sobre el desmembramiento y la exclusión social
Frente a la comitiva gubernamental, García Cuerva trazó una cruda radiografía sobre la realidad de millones de hogares argentinos que no logran cubrir sus necesidades básicas debido al severo ajuste fiscal implementado por el Ejecutivo nacional.
“Vivimos tiempos complejos y por eso es necesario estar unidos y comprometidos con los más pobres. Hoy muchos hermanos experimentan estar paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades, en su dignidad. Desde hace muchos años se sienten postrados, tirados al borde del camino de la vida, y ya no tienen fuerzas para seguir”, sentenció con firmeza el arzobispo.
El religioso remarcó que «nadie es descartable ni desechable» en el proyecto de país, enumerando a los jubilados, los niños, las personas con discapacidad, los trabajadores informales y los jóvenes afectados por las adicciones como los eslabones que requieren protección prioritaria. Asimismo, advirtió que si se profundiza un esquema donde solo “unos pocos se beneficien”, la destrucción del tejido social conducirá de forma inevitable al enfrentamiento.
Condena al terrorismo digital y la polarización dirigencial
Otro de los fragmentos más severos de la homilía estuvo dirigido a las dinámicas de confrontación discursiva que se promueven desde las esferas oficiales. El prelado exigió frenar la polarización sistemática y apuntó de manera implícita contra el uso político de los canales digitales para perseguir el disenso.
García Cuerva denunció la existencia de “odiadores” que, “sentados frente a una computadora de su escritorio o cómodamente instalados delante de una pantalla”, ejecutan un verdadero “terrorismo de las redes sociales, descalificando y difamando” a quienes expresan posturas críticas. En contraposición, demandó una clase dirigente capaz de entablar un diálogo maduro, respetando la diversidad y buscando consensos genuinos.
Cierre de la jornada patria en el Cabildo histórico
La máxima autoridad eclesiástica calificó como “cruel y escandalosa la ostentación, el despilfarro y el derroche” en momentos de extrema vulnerabilidad colectiva, instando a recuperar la solidaridad y la empatía como rectores de la gestión estatal.
Tras la finalización del oficio litúrgico en la Catedral, el presidente Javier Milei y los ministros de su Gabinete se retiraron del templo y se dirigieron hacia el vecino edificio del Cabildo de Buenos Aires. En ese emblemático epicentro de la gesta de 1810, las autoridades participaron del canto del Himno Nacional, cerrando una jornada patria atravesada por las demandas de asistencia social y las crecientes tensiones políticas que rodean al programa económico oficial.
