El presidente Javier Milei repite como un mantra que la tormenta ya quedó atrás y que la economía argentina empieza a mostrar brotes verdes. El problema es que, puertas adentro del Gobierno, el panorama no es tan color de rosa.
Funcionarios de primer y segundo orden transmiten en privado una realidad mucho más áspera: la plata no alcanza, la recaudación se desploma y escenarios como el que transitó el PAMI pueden volverse moneda corriente . La grieta entre el relato presidencial y los números duros empieza a ensancharse peligrosamente.
El factor central de este espiral de complicaciones es uno solo: el Estado recauda cada vez menos por la caída de la actividad económica. Un dato básico lo explica todo: la recaudación real sufrió una contracción del 8% solo en el primer bimestre .
El consumo se cae a pedazos y las provincias prenden velas
La consultora Scentia aportó esta semana otra cifra que ayuda a entender el contexto en el que se mueve la administración libertaria: el consumo masivo registró en marzo una caída interanual del 5,1% y encadenó así su tercer mes consecutivo en baja. Para un Gobierno que hizo de la estabilización su bandera, el dato es un baldazo de agua fría que contradice el optimismo oficial.
En La Libertad Avanza hay quienes ya se desmarcan de los pronósticos espectaculares que pregona el Presidente y anticipan que no habrá mejoras en el corto plazo. Apenas se ilusionan con un amesetamiento de la caída, un eufemismo para decir que la cosa no va a empeorar pero que tampoco va a repuntar.
Milei, por su parte, trató de instalar una nueva narrativa en las últimas semanas, apuntando contra los medios de comunicación a los que acusa de encadenar malas noticias. «Pasa que es entendible que lo malo vende más que lo bueno, siempre es así, pero pasan cosas buenas, estamos gestionando», dicen desde un ministerio alineado con el discurso presidencial, en un intento de ponerle paños fríos a un paciente que se queja de fiebre.
«Fondeate porque no hay plata»: la frase de Caputo que retumba en los pasillos
El ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, tiene todas las cifras en la cabeza y no se anda con vueltas. Según confesó un funcionario que lo trata a diario, cuando enfrenta reclamos de presupuestos responde con una frase que ya es un clásico de la gestión: «Fondeate porque no hay plata» . Una definición que contrasta de lleno con el discurso presidencial que promete lluvia de dólares y prosperidad a la vuelta de la esquina.
Todo se complica aún más cuando la gestión libertaria debe retomar, en las próximas semanas, los diálogos con gobernadores para tratar de destrabar una agenda legislativa que quedó prácticamente congelada tras el informe de gestión del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La reforma electoral, la reforma del Código Penal y la nueva Ley de Financiamiento Universitario son temas clave que Milei quiere motorizar, pero que necesitan de los votos y la buena voluntad de los mandatarios provinciales.
Gobernadores en crisis: Llaryora blanqueó que la inflación es muy alta y busca cerrar paritarias al 40%
Los mandatarios provinciales, mientras tanto, buscan fondos con desesperación. Ya lo dejaron trascender porque cuentan en sus distritos con reclamos de todo tipo y color, especialmente de parte de la planta estatal que exige actualizar salarios ante una inflación que se mantiene en alza y no da respiro.
Martín Llaryora , gobernador de Córdoba, blanqueó de alguna manera lo que en Balcarce 50 intentan disimular: la suba de precios es muy alta en la era libertaria y, por eso, busca cerrar una paritaria con los siete sindicatos de trabajadores de la administración pública en torno al 40% . No quiere conflictos, pero sabe que la paz social se paga con plata que las provincias ya no tienen.
El problema es que la caída de la coparticipación obliga a que las solicitudes a Nación se incrementen. Para calmar los ánimos, sobre todo de los aliados, el Gobierno giró en marzo pasado 47 millones de pesos en concepto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) . Un parche que difícilmente alcance si las demandas se multiplican en un contexto de vacas flacas.
¿Podrá sostener nuevas demandas en un contexto de vacas flacas?
Desde la óptica de Milei, la respuesta es sencilla: van a llover dólares y él se encarga de alimentar el optimismo con cada aparición pública. Desde la visión de otros funcionarios que disponen de números y analizan contextos, el panorama no es tan sencillo. La recaudación se cae, el consumo no repunta, los gobernadores piden plata y el famoso «fondeate» de Caputo empieza a quedarse corto como respuesta.
El segundo semestre del año asoma con metas ambiciosas pero también con una suma de obstáculos que, por ahora, el Presidente prefiere resolver con discursos y promesas de prosperidad. La pregunta que sobrevuela los pasillos de la Casa Rosada es si esa estrategia alcanzará cuando los números sigan pintando un panorama bastante más gris que el que Milei describe en sus redes sociales.
