Impsa negocia la reactivación de hidroeléctricas en Venezuela.
La multinacional argentina Impsa, un emblema de la infraestructura industrial con más de un siglo de trayectoria global, se encuentra en avanzadas conversaciones para reinsertarse en el mercado energético de Venezuela. El propio presidente de la corporación, Jorge Salcedo, confirmó que están negociando un contrato clave enfocado en el desarrollo y la rehabilitación de dos complejos hidroeléctricos en el país caribeño. Este plan maestro podría incorporar unos 672 megavatios (MW) de generación a la red eléctrica venezolana a partir de los próximos meses.
Experiencia centenaria y el peso de una deuda histórica
La generación de energía a través del agua constituye uno de los pilares técnicos históricos de Impsa. La firma mendocina cuenta con un extenso porfolio de antecedentes dentro del territorio venezolano, destacándose la construcción de la central de Tocoma, ubicada en el estado Bolívar, y la planta de La Vueltosa, en la región de Táchira.
Sin embargo, el regreso de la empresa se da bajo un marco complejo. Las obras en Tocoma sufrieron una parálisis total en el año 2013 y, pese a que la agenda oficial estipulaba retomar las actividades operativas durante el 2022, los plazos se dilataron. Asimismo, las variables financieras arrastran un importante condicionante: de acuerdo con los registros publicados, la compañía estatal venezolana Corpoelec mantenía hasta el año 2021 una deuda acumulada con Impsa que superaba los 2.800 millones de dólares.
Alianza estratégica y expansión en el mercado norteamericano
De forma paralela a las negociaciones en Sudamérica, la empresa continúa desplegando su estrategia de posicionamiento en el hemisferio norte. El pasado 28 de mayo, la corporación notificó formalmente la celebración de un acuerdo estratégico de cooperación junto a la firma National Electric Coil (NEC).
Esta asociación comercial tiene como propósito central potenciar y expandir las operaciones de su unidad de negocios «Hydro» dentro de mercados de alta exigencia técnica, apuntando de forma directa a la captación de proyectos en los Estados Unidos, Canadá, México y toda la región de Centroamérica.
La potencial firma de este nuevo contrato en Venezuela le permitiría a la ingeniería argentina reactivar obras civiles clave en el continente, intentando equilibrar los pasivos históricos con la reactivación de su capacidad instalada en la región.
