Boca Juniors ya tiene todo encaminado para el regreso de Rodolfo Arruabarrena como nuevo director técnico. La dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme avanzó en las negociaciones y logró un acuerdo en lo deportivo, aunque aún restan detalles económicos para oficializar su presentación.
El “Vasco” vuelve a la institución tras más de una década, en un contexto exigente donde el club necesita resultados urgentes tanto a nivel local como internacional.
Un regreso con objetivos claros y presión máxima
Arruabarrena ya mantuvo conversaciones clave con Riquelme sobre el mercado de pases y el armado del plantel para la segunda mitad del año. El objetivo es contundente: Boca debe ser protagonista y conquistar la Copa Sudamericana, tras haber quedado eliminado en la fase de grupos de la Libertadores.
Además, el equipo tendrá por delante el Torneo Clausura y la Copa Argentina, competencias donde también está obligado a pelear arriba.
Los detalles que faltan para su presentación
El vínculo sería por 18 meses, coincidiendo con el final de la gestión de Riquelme. Una vez resuelto lo económico, Arruabarrena viajará a Buenos Aires para firmar y ser presentado oficialmente.
La intención del club es acelerar los tiempos y tener todo listo antes de la próxima semana, para que el cuerpo técnico pueda instalarse en el predio de Ezeiza y comenzar a planificar la pretemporada, que arrancará el 18 de julio tras el Mundial 2026.
Un ciclo anterior con luces y sombras
El primer paso del Vasco por Boca, entre 2014 y 2016, dejó un saldo mixto. Supo levantar un equipo golpeado tras la salida de Carlos Bianchi y logró dos títulos importantes: el campeonato de Primera División y la Copa Argentina 2015.
Sin embargo, su ciclo también quedó marcado por eliminaciones dolorosas ante River, especialmente en la Libertadores 2015 con el recordado episodio del gas pimienta.
Su salida se produjo en 2016 tras un mal arranque en el torneo local.
Un trotamundos que vuelve a casa
Desde su salida, Arruabarrena desarrolló una extensa carrera internacional, con pasos por clubes de Medio Oriente y África, además de dirigir a la selección de Emiratos Árabes Unidos, aunque sin lograr la clasificación al Mundial de Qatar 2022.
Ahora, su carrera vuelve al punto de origen. La Bombonera lo espera nuevamente, con la ilusión de recuperar la gloria internacional que Boca no alcanza desde hace casi dos décadas.
El regreso de Arruabarrena no es solo una apuesta futbolística, sino también un movimiento cargado de simbolismo. Boca recurre a un hombre de la casa en un momento crítico, con la expectativa de que su conocimiento del club y su experiencia puedan cambiar el rumbo de un año que exige títulos sin excusas.
