Una verdadera onda de choque sacude los cimientos del poder político y judicial de la Argentina. En un giro dramático y totalmente inesperado para una de las causas de corrupción aduanera más escandalosas de los últimos tiempos, uno de los empresarios clave del entramado rompió el silencio en televisión.
\Con una frialdad absoluta, lanzó acusaciones directas que dinamitan la defensa del anterior gobierno nacional, revelando la existencia de retornos millonarios y un esquema de amedrentamiento criminal con servicios oscuros que pretendía silenciar la verdad detrás de los permisos de importación.
El brutal testimonio que promete acelerar los tiempos procesales de los tribunales federales se dio a conocer en una entrevista exclusiva de viernes por la noche.
El empresario Francisco Hauque rompió el silencio con declaraciones explosivas en las que desmarcó su propia responsabilidad, pero mandó al frente a las máximas autoridades de la anterior gestión, confirmando que Alberto Fernández estaba al tanto de todo.
Los 6 millones de dólares a Piccirillo y la complicidad de Tombolini
«Yo no participaba del negocio», arrancó explicando Hauque frente a las cámaras para intentar despegarse de la operatoria del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA).
Sin embargo, inmediatamente apuntó hacia la cúpula de la Casa Rosada al asegurar sin titubeos que la cabeza del Poder Ejecutivo no era ajena a las maniobras: «Había plata que iba para el entonces presidente», sentenció de manera taxativa, elevando la tensión judicial a niveles sin precedentes.
Durante el reportaje, el investigado buscó tomar distancia de Elías Piccirillo, señalado por los fiscales como uno de los principales articuladores de la red ilegal de la aduana. El entrevistado negó rotundamente haber mantenido una relación societaria con él, reduciendo el vínculo a una brutal asistencia de carácter financiero.
“No fui socio de Piccirillo, solo le presté dinero”, aseguró, detallando que el monto otorgado ascendió a una cifra cercana a los 6.000.000 de dólares. Al precisar quiénes manejaban los hilos del otorgamiento de los permisos espurios, Hauque no dudó en involucrar a la primera línea del área económica: “También sabía Matías Tombolini”, indicó en referencia al exsecretario de Comercio, aunque al ser consultado por Sergio Massa optó por la cautela y evitó relacionarlo de forma directa.
Terror, drogas plantadas y una «póliza de seguro de vida» en televisión
En el tramo más dramático y escalofriante de su testimonio, Hauque aprovechó la pantalla televisiva para denunciar el infierno personal que atraviesa desde que la causa penal avanzó sobre la banda de las SIRA, ligando su supervivencia física a la exposición pública de sus palabras.
“Estar en tu programa es una póliza de seguro de vida”, le transmitió de forma directa al conductor del ciclo de periodismo político, evidenciando el nivel de desprotección que siente.
El empresario denunció ante la audiencia haber sido víctima de una maniobra de persecución y amedrentamiento feroz, en la que intentaron plantarle estupefacientes en sus propiedades para incriminarlo en delitos federales y destruir su credibilidad.
Según sus propias palabras, en el expediente judicial ya quedó plenamente demostrado que “Piccirillo junto a otros sectores oscuros del poder” fueron quienes le “metieron la droga”. Al cierre de su impactante intervención, justificó el despliegue logístico que vigila sus movimientos cotidianos: “Estoy amenazado y tengo custodia policial”, concluyó en medio de un clima de máxima conmoción nacional.
