El notable crecimiento patrimonial de Manuel Adorni, actual jefe de Gabinete de la Nación, volvió a quedar bajo la lupa pública
La explicación oficial del funcionario —quien justificó la compra de propiedades gracias a una inversión en Bitcoins realizada hace más de una década— fue analizada al detalle por Agustín Mario Giménez, especialista en Inteligencia Artificial y negocios digitales. En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, el experto sentenció que, si bien el relato es técnicamente posible, «los números públicos no la sostienen bajo ningún escenario».
La matemática cripto que desmiente el relato oficial
El núcleo de la contradicción radica en la diferencia entre el capital inicial declarado, el momento de compra y las ganancias finales. Según detalló Giménez, Bitcoin arrancó el año 2014 cotizando en torno a los 754 dólares y cerró por debajo de los 400. Con esos valores de tres cifras, una inversión de 200.000 dólares le hubiera permitido a Adorni adquirir entre 220 y 520 Bitcoins, posicionándolo en ese entonces dentro del percentil de los mayores tenedores de criptomonedas de todo el planeta.
El problema surge al proyectar la salida del mercado en el pico de finales de 2017, cuando la criptomoneda rozó los 19.700 dólares. «No existe combinación de entrada en 2014 y salida en 2017-2018 que dé una ganancia de solo 300.000 dólares. El escenario más pesimista y vendiendo en el peor momento posible cuadruplica esa cifra, superando los 800.000 dólares», explicó el especialista. Para el analista, la baja ganancia declarada demuestra que el funcionario o entró mucho más tarde al mercado, o el capital inicial era considerablemente menor.
Registros en Blockchain: la prueba que desarmaría la coartada
Los registros de la billetera virtual (wallet) adjudicada al funcionario de La Libertad Avanza terminan de sembrar las dudas operativas. Los movimientos contables que quedaron grabados de forma permanente en la red pública de Blockchain se activaron recién en agosto de 2017, operando con valores de esa época y registrando transacciones desde el exchange Bittrex hacia firmas como Bitfinex y Binance. Incluso, una de las compras detalladas a un precio de 7.234 dólares se liquidó luego a 6.800, arrojando una pérdida económica que «solo sufre el que entró tarde al mercado».
Giménez derribó además el mito de que el ecosistema cripto de aquella época era invisible para los controles fiscales y bancarios. Ya en 2015, plataformas pioneras como Xapo permitían transaccionar mediante transferencias bancarias tradicionales que dejaban huellas indelebles en el sistema financiero. «La Blockchain es exactamente lo contrario a un sistema opaco; es un libro contable público, permanente y consultable por cualquiera. Si la operatoria de 2014 existió, la carga de la prueba es trivial de resolver: basta con que Adorni muestre las direcciones de sus wallets», concluyó el tecnólogo.
