Un terremoto político de consecuencias devastadoras fracturó la alianza oficialista en el Congreso y dejó al jefe de Gabinete en una situación de extrema debilidad institucional.
En una embestida letal que marca un antes y un después en la relación con el Poder Ejecutivo, el principal socio político de La Libertad Avanza decidió soltarle la mano al funcionario más cercano al presidente Javier Milei.
La lapidaria condena pública expone la profunda indignación ante las confesiones del ministro coordinador, que pasó de jurar transparencia ante los legisladores a reconocer maniobras deliberadas de evasión y ocultamiento patrimonial masivo.
La feroz declaración de guerra interna detonó las estructuras de la Casa Rosada. El PRO liderado por Mauricio Macri emitió un durísimo documento en el que acusa formalmente a Manuel Adorni de incurrir en una falta grave e injustificable.
Con este posicionamiento, el macrismo tomó una drástica e histórica distancia del Gobierno nacional, que hasta el momento se empecina en blindar y defender a un jefe de ministros acorralado por causas judiciales debido al incremento injustificado de su riqueza.
El fin de la mentira: «No se puede decir que no ocultó nada y admitir que sí»
La cúpula del partido amarillo fue implacable a la hora de evaluar el comportamiento ético del vocero presidencial y consideró inadmisible su doble discurso ante la opinión pública. «Lo de Manuel Adorni es una falta grave. Un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, ya que eso se contradice con lo que había afirmado públicamente en varias ocasiones, y después admitir que sí lo hizo. Eso no tiene ninguna justificación posible», disparó con dureza la agrupación macrista, dinamitando cualquier intento de defensa oficial.
Desde el entorno de Macri recordaron el enorme costo social que paga la ciudadanía en la actualidad y exigieron conductas ejemplares a la primera línea del gabinete de Milei. «En un momento histórico como este, en el que millones de argentinos están haciendo un enorme esfuerzo para que el cambio se consolide y tenga bases sólidas, hay que estar a la altura», reclamó el PRO en su duro descargo. En el mismo sentido, la fuerza aliada advirtió sobre el peligro de sostener al imputado en su cargo: «No podemos seguir alimentando polémicas evitables, contradicciones innecesarias ni episodios que erosionan la confianza pública. A esta altura la actitud más responsable es cuidar el cambio, actuando con la transparencia que la sociedad exige», sentenciaron.
Confesión escandalosa: Dólares ocultos para eludir a «la vieja política»
El detonante que provocó la furia del macrismo fue el giro discursivo de Adorni respecto a sus declaraciones juradas patrimoniales. El funcionario reconoció haber mantenido ocultos 500.000 dólares, una fortuna en efectivo que omitió declarar de forma sistemática ante el fisco nacional. Esta admisión dinamitó de forma absoluta su propio testimonio brindado de forma reciente ante la Cámara de Diputados, una sesión donde había perjurado ante todo el arco político que en el componente público se encontraba el detalle de todos los bienes que componen su patrimonio y donde había enfatizado que «nunca existió ocultación alguna».
Lejos de ensayar una disculpa técnica, el jefe de Gabinete sumó más escándalo al debate al reconocer que la ocultación patrimonial fue completamente intencional y planificada. Según sus propias justificaciones, decidió resguardar su capital en la clandestinidad y en billetes estadounidenses fuera del radar del Estado con el insólito argumento de evitar que su dinero ahorrado cayera de alguna manera en manos de lo que él denomina como “la vieja política”. Con este sincericidio televisivo, Adorni no solo dinamitó su credibilidad ante el PRO y los bloques de la oposición, sino que dejó al descubierto flancos legales que complican su permanencia en la cúspide del poder.
