La FIFA anula entradas gratuitas por error técnico y exige el pago.
A pocos días del inicio del Mundial 2026, la FIFA se encuentra nuevamente en el centro de la controversia tras un fallo en su plataforma digital de ventas que permitió a cerca de 60 aficionados obtener entradas sin costo alguno. El organismo ha notificado a los afectados que, debido a un problema técnico en el proceso de pago, los tickets fueron asignados con un valor de 0 dólares, por lo que ahora deben regularizar el importe correspondiente si desean mantener su lugar en los estadios.
La exigencia de la FIFA a los compradores
Desde el ente rector del fútbol mundial aclararon que, si bien las entradas continúan reservadas bajo el nombre de los usuarios, la validez de las mismas está estrictamente condicionada a que se complete el pago total de su valor. Tras pedir disculpas por el inconveniente técnico, la FIFA notificó que el proceso para abonar la tarifa correcta es obligatorio para aquellos hinchas que buscan asegurar su asistencia al evento. Este episodio pone a los aficionados en una posición incómoda, debiendo decidir en tiempo récord si desembolsan el costo total de los tickets o pierden definitivamente su lugar en uno de los eventos deportivos más esperados del planeta.
Un sistema de ventas bajo sospecha
Este incidente no hace más que profundizar las críticas sobre la gestión del sistema de tickets para el torneo trinacional que organizarán Estados Unidos, Canadá y México. La transparencia y la eficiencia en la asignación de ubicaciones han sido cuestionadas constantemente en los últimos días, escalando a niveles judiciales. Autoridades de Nueva York y Nueva Jersey han emitido citaciones legales contra la FIFA para investigar posibles irregularidades en la comercialización de entradas, señalando inconsistencias que han generado malestar entre los seguidores.
El Mundial 2026 se perfila como un desafío logístico sin precedentes por su formato ampliado, pero estos errores recurrentes en la gestión de entradas empañan la previa del torneo. Mientras la FIFA intenta resolver este conflicto particular, la organización enfrenta una presión creciente para garantizar que el acceso a los estadios sea justo y transparente, un aspecto fundamental para un evento que promete ser histórico pero que, en este momento, lidia con las consecuencias de fallos tecnológicos y una gestión bajo la lupa de la justicia.
