El presidente Javier Milei volvió a generar repercusión política e ideológica tras sostener que “es importante seguir los postulados contenidos en los diez mandamientos” y vincular la prosperidad económica con la obediencia a lo que definió como “la ley del creador”.
Sus declaraciones se dieron en un acto oficial en el Palacio Libertad, en el marco de un homenaje religioso con fuerte carga simbólica y geopolítica.
Según pudo reconstruirse a partir de la información publicada por , el mandatario combinó conceptos religiosos, económicos y políticos en un discurso que no pasó desapercibido.
El discurso de Milei en el Palacio Libertad
El presidente encabezó el evento denominado “Tributo al Rebe de Lubavitch”, realizado en conmemoración del 32º aniversario del fallecimiento del rabino Menajem Mendel Schneerson.
En ese contexto, Milei afirmó que “si se actúa acorde a la ley del creador habrá prosperidad”, reforzando su visión de que el orden moral religioso está vinculado al funcionamiento económico de una sociedad.
También sostuvo que el sistema basado en la propiedad privada es el que “está en consonancia con la ley de Dios”, en una intervención que mezcló fundamentos espirituales con su ideario liberal.
Los diez mandamientos como eje económico y social
Durante su exposición, el jefe de Estado desglosó los mandamientos desde una lectura política y económica.
Sobre el “no matarás”, aseguró que representa “el derecho a la vida” y lo relacionó con el principio de no agresión. En tanto, vinculó el “no robarás” directamente con la propiedad privada, señalando que sin ella “no hay mercado” y que su ausencia elimina incentivos para producir.
También se refirió a “no codiciarás” como una regla esencial para la convivencia pacífica, al sostener que sin respeto por lo ajeno “no hay sociedad ordenada”.
En su cierre conceptual, afirmó que “el paraíso no se alcanza, se trae a esta tierra cumpliendo la ley de Dios”, insistiendo en la idea de transformación social a partir de valores religiosos.
Contexto del acto y presencia internacional
El evento formó parte de un homenaje al Rebe de Lubavitch, corriente con la que Milei mantiene afinidad espiritual y a la que ya había visitado en Nueva York tras asumir la presidencia.
Además, el acto contó con la exposición de Yosef Chaim Ohana, exmilitar israelí que estuvo dos años como rehén en la Franja de Gaza, lo que reforzó el perfil internacional y simbólico de la jornada.
Las declaraciones del presidente vuelven a ubicar el eje de su discurso en la intersección entre religión, economía y política, generando debate tanto dentro como fuera del Gobierno sobre el alcance de este tipo de definiciones en la agenda pública.
