La Legislatura de Chubut aprobó una nueva normativa que disciplina el uso de teléfonos celulares en los establecimientos educativos de la provincia.
La subsecretaria de Instituciones Educativas, Adriana Di Sarli, explicó los alcances de la medida y destacó que el objetivo principal es promover un uso responsable de la tecnología dentro de las aulas.
Un enfoque basado en la corresponsabilidad
La funcionaria aclaró que la norma aún debe atravesar el proceso de promulgación y reglamentación, pero enfatizó que su espíritu no contempla una prohibición absoluta. «Prohibir no educa. Lo que educa es aprender a usarlo y tener autocontrol», sostuvo.
Asimismo, indicó que la aplicación de la ley requerirá el consenso de toda la comunidad educativa, incluyendo directivos, docentes, estudiantes y familias. La premisa es evitar que los alumnos permanezcan pendientes de las pantallas durante toda la jornada escolar.
Implementación y alcance de la normativa
Cada institución tendrá la potestad de definir los mecanismos concretos para aplicar la regulación según sus características. Algunas escuelas implementarán casilleros o cajas de seguridad para depositar los teléfonos al inicio de clases y retirarlos al finalizar, mientras que otras permitirán su uso exclusivo durante los recreos.
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Sanciones: Los acuerdos escolares de convivencia contemplarán acciones reparatorias y regímenes disciplinarios proporcionales ante el incumplimiento de las pautas establecidas.
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Alcance docente: El personal docente también está alcanzado por la normativa. Su uso se limitará estrictamente a tareas pedagógicas o de gestión, como la carga digital de asistencia, debiendo mantener los dispositivos guardados durante el dictado de clases.
El desafío educativo frente a la tecnología
Di Sarli señaló que la legislación ayuda a instalar el debate en la agenda pública, fortaleciendo un trabajo que las instituciones ya venían realizando. La meta es formar estudiantes con una mirada crítica frente a los riesgos asociados a la conectividad, tales como el acoso digital, el grooming y la difusión de información falsa.
Para lograrlo, las escuelas mantendrán activos sus filtros de navegación y reforzarán el acompañamiento conjunto entre el Estado y los hogares, reafirmando que la contención de estas problemáticas requiere un compromiso social compartido.
