Una fulminante e incuestionable prueba de archivo desató un escándalo de proporciones bíblicas en el seno del Gobierno nacional, dejando al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al borde de un abismo de contradicciones legales.
El hombre de máxima confianza del presidente Javier Milei, que intentó ensayar una desesperada justificación pública para explicar el vertiginoso y sospechoso crecimiento de su fortuna personal, quedó completamente al descubierto. Un registro audiovisual oculto en las entrañas de internet dinamitó su coartada financiera sobre supuestas inversiones millonarias tempranas, abriendo un escenario de sospechas generalizadas sobre el origen real de sus fondos ocultos.
La severa crisis de credibilidad que sacude al ministro coordinador estalló tras confrontarse sus declaraciones actuales con su propio pasado discursivo. El funcionario había asegurado en la noche del miércoles que el espectacular salto de sus ahorros familiares se debió a un éxito rotundo en el mercado de activos digitales.
“Yo empecé a incursionar en Bitcoin en el 2013 y empiezo a invertir fuerte en el 2014”, había afirmado con arrogancia Adorni, detallando una supuesta colocación inicial de 200.000 dólares que luego se transformó en una colosal ganancia de otros 300.000 dólares mantenidos en la clandestinidad y fuera del radar del fisco nacional.
«No entendía nada»: El video de Lemon que desenmascara al jefe de Gabinete
Sin embargo, el implacable archivo digital de la red demolió por completo la versión oficial y expuso un presunto engaño masivo a la opinión pública. En una videoconferencia grabada el 19 de octubre de 2020 bajo el título «Actualidad económica y criptomonedas» —un evento académico que estuvo patrocinado por la billetera virtual Lemon—, se observa al entonces periodista económico exhibir un conocimiento del ecosistema cripto prácticamente nulo, amateur y anecdótico, lo que choca de frente con el perfil de un inversor audaz y experimentado de cientos de miles de dólares que intentó simular en las últimas horas.
En aquel registro fílmico de 2020, el hoy contador y funcionario público relató con total naturalidad una anécdota que hoy lo condena ante la Justicia: “Entro a dar una clase y veo a un pibe con otros dos a su alrededor con una notebook, como muy atentos y les digo: ‘¿Che, qué estás haciendo?’. ‘Compré Bitcoin’. Yo no estaba muy metido en el tema. Y le digo: ‘¿Y qué estás haciendo?’, porque la verdad que no entendía”, admitió de forma explícita ante su audiencia, reconociendo una ignorancia absoluta sobre el funcionamiento técnico de la moneda digital en una fecha donde supuestamente ya operaba carteras financieras de escala corporativa.
Las fechas no cierran: Datos truchos y operaciones simuladas bajo la lupa
Para profundizar aún más el desconcierto y la inconsistencia de su relato, en el video de 2020 Adorni continuó detallando cómo fue su humilde aproximación inicial al activo: “Pusimos entre todos, juntamos siete mil dólares y lo íbamos monitoreando, pero era impresionante, porque todas las clases el debate era cuánto estaba el bitcoin… Terminó la cursada y terminaron ganando, no sé, qué sé yo, el 10 %». En ese mismo clip, el funcionario agregó que recién «desde hace cinco años» (es decir, hacia 2015) empezó a tener contacto con el sector «cuando no había la facilidad que hay hoy para operar».
Estas afirmaciones del pasado entran en una abierta, grosera y franca contradicción con los argumentos que ensayó el miércoles para blindar su declaración jurada de 2025. Ante la prensa, el jefe de Gabinete perjuró que desde 2014 ya invertía «fuerte» con patrimonios netos de origen dudoso e incluso llegó a leer registros de transacciones supuestamente ejecutadas por él mismo en agosto de 2017 —época en que el Bitcoin cotizaba a 3.000 dólares—.
Las insólitas inconsistencias temporales y técnicas provocaron incluso fuertes quiebres en la propia coalición gobernante; de hecho, la ministra Patricia Bullrich volvió a diferenciarse del ala dura del Gobierno y cuestionó severamente al vocero al sentenciar públicamente que «esto es más que un error», dejando al jefe de ministros en una situación de total aislamiento político y técnico.
