El máximo evento del fútbol internacional comenzó en territorio norteamericano bajo un clima de marcada polarización social.
El Estadio Azteca se prepara para recibir a miles de fanáticos en la inauguración del Mundial 2026, mientras en las calles los docentes de la CNTE intensifican sus manifestaciones para exigir mejores salarios y rechazar la reforma educativa, tras el fracaso en la negociación con el Gobierno de Claudia Sheinbaum.
Las inmediaciones del coloso de Santa Úrsula reflejan el contraste entre la celebración deportiva y el descontento gremial. A minutos de la inauguración de la Copa del Mundo 2026 en mítico Estadio Azteca, afuera en las calles mexicanas se siente la presión de los gremios docentes que exigen mejores salarios y rechazan la reforma educativa, tras el fracaso en la negociación con el Gobierno de Claudia Sheinbaum.
El conflicto entre los sindicatos docentes, la CNTE, y el Gobierno mexicano tiene dos semanas. Ayer se reunieron durante ocho horas para intentar llegar a un acuerdo y evitar que los profesores protesten durante la inauguración del Mundial. Sin embargo, la reunión terminó sin ningún acuerdo. El principal reclamo que llevan adelante los docentes es la recuperación de sus pensiones públicas, las cuales cambiaron en 2007 por un sistema de cuentas individuales manejadas por empresas privadas. También reclaman que el Gobierno no ha cumplido con sus promesas de campaña.
Las propuestas oficiales y el rechazo de las bases sindicales
Por su parte, el gobierno de Claudia Sheinbaum trató de llegar a un acuerdo en medio del contexto de la copa mundialista. A pocos meses del inicio del torneo, el Gobierno había anunciado una serie de medidas con el objetivo de frenar las crecientes protestas sociales. Entre las propuestas figuran la mejora del sistema actual de pensiones y la creación de una aseguradora pública, aunque sin regresar por completo al modelo anterior. También se planteó la eliminación de las evaluaciones internas que determinaban el ascenso de los maestros, y la conformación de un grupo de trabajo para estudiar cambios graduales, con la aclaración de que no se destinarán recursos adicionales fuera del presupuesto vigente.
A pesar del paquete de concesiones puesto sobre la mesa por el Palacio Nacional, la dirigencia sindical ratificó las medidas de fuerza. Sin embargo, la respuesta de los líderes docentes señalaron que las ofertas son ambiguas y que no alcanzan para resolver las demandas históricas del sector.
“El Gobierno nos está mintiendo, nos sentimos traicionados”, expresaron representantes sindicales, quienes adelantaron que consultarán a las bases, pero ya comenzaron a organizar manifestaciones en todo el país.
Operativo de seguridad y posturas cruzadas
Con el objetivo de garantizar el desarrollo del partido inaugural y resguardar a las delegaciones internacionales, las autoridades federales implementaron un estricto blindaje en la capital. Para que la fiesta del fútbol no se opaque, el Gobierno dispuso miles de policías y bloqueos para frenar la marcha de los maestros.
La presidenta Claudia Sheinbaum dijo que la ceremonia del Mundial está asegurada y que no usarán la policía para reprimir. Según ella, las protestas buscan dar la impresión de que México está en crisis, pero insiste en que no hay un gran descontento social.
La pulseada política se mantiene activa en los puntos neurálgicos de la Ciudad de México a medida que avanza el calendario del torneo. Mientras tanto, los maestros de la CNTE siguen en huelga, bloquean calles, tiraron estatuas del Mundial en Reforma y montaron un campamento cerca del Zócalo, donde será el Fan Fest. El Gobierno asegura que ya mejoró sus condiciones y pide diálogo, pero los maestros no confían y continúan con las protestas.
