El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, cuestionó en duros términos la participación del presidente Javier Milei en un acto de campaña en Brasil, donde volvió a emitir descalificaciones contra el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y brindó su apoyo explícito a la candidatura de Flávio Bolsonaro
El mandatario bonaerense advirtió que estas expresiones vulneran el principal vínculo comercial de la Argentina y ponen en riesgo puestos de trabajo e inversiones.
A las críticas formuladas por el gobernador se sumaron pronunciamientos del Frente Renovador e intendentes del peronismo bonaerense.
Críticas a la política exterior y comunicación diplomática
Durante una intervención pública, Kicillof afirmó que las declaraciones del jefe de Estado generan «vergüenza ajena» y acusó a la Casa Rosada de supeditar la agenda internacional a alineamientos ideológicos con la ultraderecha global. En ese contexto, reveló que entabló contacto con el canciller de Brasil, Mauro Vieira, para transmitirle que las agresiones verbales no representan el sentir del pueblo argentino.
El gobernador remarcó la importancia estratégica de la relación bilateral al señalar que «Brasil es nuestro principal socio comercial», cuestionando las consecuencias económicas de la confrontación diplomática en un escenario donde las exportaciones industriales hacia el país vecino resultan determinantes para la producción nacional.
Apoyo del massismo y jefes comunales de la provincia
La postura de Kicillof encontró respaldo en el Frente Renovador. Desde el espacio liderado por Sergio Massa emitieron un comunicado manifestando que la integración con el socio del Mercosur sostiene a miles de pymes y puestos de trabajo, cuestionando que la contienda política interna interfiera en las relaciones bilaterales.
En idéntica línea se expidieron legisladores nacionales como Diego Giuliano, Cecilia Moreau y Sabrina Selva, junto a intendentes bonaerenses de diversos distritos, quienes remarcaron la necesidad de construir puentes de cooperación regional y priorizar la agenda de desarrollo productivo sobre la confrontación ideológica.
