El Gobierno hizo un primer gesto para descomprimir el conflicto con Lula pero en Brasil creen que la tensión seguirá.
Tras la fuerte tensión diplomática generada luego de que el presidente Javier Milei insultara a su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante su exposición en San Pablo, el Ejecutivo nacional dio su primera señal para intentar desescalar el conflicto. Sin embargo, desde Brasil advierten que el vínculo bilateral se mantendrá frío al menos hasta las elecciones de octubre.
El mensaje desde la Casa Rosada y el trasfondo político
Durante su habitual conferencia de prensa matutina, el vocero presidencial, Adrián Ravier, buscó bajar el tono de la confrontación al afirmar que la intención de la administración libertaria no es afectar las relaciones comerciales ni los lazos históricos entre ambos países.
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«No es la intención que esto afecte las relaciones comerciales entre dos pueblos hermanos que coexisten y de hecho se tienen como socios comerciales principales», sostuvo el portavoz.
Las declaraciones oficiales llegan luego de que el mandatario argentino participara en la Convención Nacional del Partido Liberal (PL) —donde respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro— y calificara duramente a Lula, lo que motivó que Itamaraty llamara a consultas al embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, y citara al representante argentino en Brasilia.
Pese a los cortocircuitos, Ravier intentó circunscribir las rispideces al plano estrictamente ideológico: «Son diferencias que hay claramente entre los dos mandatarios, pero no creemos que esto vaya a impactar en el plano diplomático», expresó.
La postura de Brasil: diálogo condicionado y plazo hasta octubre
Por parte del gobierno brasileño, fuentes diplomáticas confiaron que no existe la intención de romper el vínculo estratégico con la Argentina, aunque advirtieron que los gestos iniciales de la Casa Rosada aún resultan insuficientes para normalizar la relación a corto plazo.
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«Se nota el esfuerzo. Pero se insiste en una equivalencia de actitudes que no corresponde a la realidad. Necesitamos identificar a las personas dentro del gobierno para reconstruir la relación en el medio plazo. Antes de octubre no va a pasar, pero después es indispensable», señalaron desde el entorno de Itamaraty.
En Brasilia observan con cautela el escenario político de cara a los comicios del próximo 4 de octubre, evaluando que la disputa es también funcional a la campaña de polarización interna que atraviesa el vecino país. No obstante, remarcan que, ante un eventual escenario de reelección para ambos mandatarios, la reconstrucción del canal de diálogo bilateral será un paso ineludible para garantizar la estabilidad comercial y geopolítica de la región.
